Vistos desde fuera deberíamos de ser tal que así:
Álvaro y yo enrollándonos, al igual que Yoan y Álex. Estrella rodeada de cuatro chicos: Lucas (el ex novio de Tatiana), Javier (el mejor amigo de Lucas), Raúl (el chico que me gustaba a la vez que empecé a salir con Álvaro) y un chico más cuyo nombre no recuerdo.
Todo esto a las once de la noche. Nosotras habíamos traído una botella de vodka que Álex le había pedido a su novio, pero como es muy listo, ha traído vodka del malo, vamos, que nos vamos a estar muy contentos. Los chicos, que eran seis en total, tenían tres botellas de Eristof Blanco (más vodka aun).
Empezamos a beber, y entre los seis, nos habíamos bebido las cuatro botellas de vodka a la una y media de la mañana más o menos, por suerte, teníamos seis botellas de fanta, porque tuvimos justo y aun así sobro un culín del que yo me bebí un poco a palo seco, y descubrí lo más increíble de mi vida: no sabía a colonia, esta malo, pero ya llevaba como que cinco, seis, siete u ocho o por ahí de cubatas, mi proceso a beber alcohol es este: el primero tarda, el segundo un poco menos, y a partir de ahí entran todos seguidos, cuando voy por el principio del cuarto aproximadamente, me entra el sueño, pero luego se me pasa y estoy con el punto, aunque hoy me he tomado mucho y sospecho que no tengo el punto, que más bien estoy borracha, prefiero no hacer la pose esa para ver si vas mal: subir la pierna izquierda, apoyar el codo derecho en la rodilla y el pulgar de la mano de ese brazo en la nariz. Y por eso no me supo mal el vodka a palo seco, aunque ahora que lo pienso... sí, debo de ir bastante borracha.
En cuanto se acabó el alcohol Álvaro literalmente me secuestró, me llevó por tres calles, ya fuera del pueblo, hay un parque en el que no hay nadie, le llevé a un árbol cerca de un banco y nos empezamos a enrollar. Él me miró, me sonrió y me desabrochó el sujetador sin yo haberme quitado la camiseta de tirantes rosa que llevaba.
-Capullo.-Le dije.
Le quité la suya y luego me quité la mía con sujetador incluido. Él me empezó a besar por toda la cara.
-En...en el...cue...cuello...n...no...
-¿Por qué? ¿Porque te gusta demasiado?
Le hice un chupetón mientras él me tocaba mis pechos, los cuales a continuación besó mientras yo le tocaba su maravilloso cuerpo hasta llegar debajo de sus vaqueros y debajo de sus boxer azules con la raya de arriba negra donde ponía "Calvin Klein", él hizo el mismo recorrido con su mano pero en mi cuerpo, pero mientras nos masturbábamos mutuamente él perdió el equilibrio y se cayó al suelo conmigo encima, de modo que hice un cambio de planes, le saqué un condón del bolsillo.
Me miró con mi aprobación y asentí. Me desabrochó el pantalón y los dos nos quitamos los vaqueros, él se quitó los boxer y mientras yo me quitaba mi culotte azul él se puso él condón. Nos enrollamos en el césped del parque y mientras el alcohol seguía haciendo efecto, él me hizo suya y ambos entramos en un baile con nuestras caderas. Yo por segunda vez en toda mi vida, hice el amor con él, el chico que me desvirgó hace dos meses y con el que llevo diez meses.
No sé cuanto tiempo pasó, pero cuando volvimos, la otra pareja volvía también, y vi a Estrella muy borracha, porque volvió de una esquina con Javier, pero minutos más tarde le estaba comiendo la boca a Raúl. Yo creo que porque lo de montar una orgía con tres chicos en plenas fiestas no la va, porque si no yo lo veía claro, bueno, claro claro no. Más bien un poco mareada.
De repente vino el hermano de Álex y nos dijo que de aquí a una hora venían a por todos.
-¡ÁLEX! ¿¡Pero tú has visto lo borracha que estás!?
-No, no tanto. Hemos bebido vodka.
-¡JODER! Más vale que en una hora se os pase a las tres... un momento, ¿y Estrella?
¡Oh Dios mío! Estrella está besando a un tercer chico y... agg, se están metiendo mano, ¡pero qué asco!
-Madre mía...
El hermano de Álex se fue y yo me puse a hablar con la hermana del susodicho, entonces apareció él.
Nos miramos y...
-Vero, ¿quién es ese? Tía, parece que saltan chispas entre los dos.
...y en efecto, las saltaban.
-Es Juan.-La dije.
-¡Imposible!
-Hola, Vero.
-Hola, Juan.
Nos dimos dos besos corteses pero luego él me abrazó.
-¿Qué tal?
-El tiempo pasa muy lento ahora que no estamos en el campamento.
-¿Cómo?
Se iba acercando a mi.
-Pues que eres preciosa.
Me tocó la cara con su mano.
-Tengo novio.-Le corté.
Di un paso atrás.
-Vale.
Dio otro paso a mi y me cogió la cara con una mano.
-Está borracho, tehuelelaliento.
Lo dije tan rápido y sin vocalizar que no sé si me entendió. Se puso a reír.
-¿Yo? Yo solo estoy contento, tú sí que estás borracha que casi ni se te entiende, tienes las pupilas dilatadas y se te van los ojos. Por cierto esa camisa te sienta de muerte.
-¡Eh, tú! ¿Se puede saber con qué derecho abrazas a mi novia de esa forma?
-Ah, tú debes de ser Álvaro, el novio de Vero.
-No tienes derecho a llamarla Vero.-Dijo Álvaro lleno de celos.
-Claro que sí, nos besamos en el campamento.
La cara de mi novio era un cuadro, un cuadro muy cabreado.
-¿No te lo ha contado? Pues soy...
-Juan. Sí me lo ha contado.
-Seguro que no te dijo que la toqué una no, las dos tetas esas tan preciosas que tiene y que se quitó la camiseta, una ancha que tiene de Piolín que la queda perfecta.-Dijo Juan.
-Esto es demasiado.-Se giró y vino a mi:
-Voy a aprovechar ahora.-Me tocó las tetas.-Y bien, ¿con quién te gustó más: conmigo o con él?
-Él no me tocó nada.-Le dije muy seria.-Te prometo que...-me acerqué a su oído-nadie más que tú me ha tocado en estos meses que llevamos juntos.
Nuestras frentes se apoyaron y nos miramos intensamente a los ojos.
-Te creo. Te quiero. Lo siento, pero esto es inevitable por besarte.
Puñetazo al ojo. Al ojo de Juan. En ese momento todos los chicos que había (otros cinco) les separaron mientras que Estrella venía haciendo eses.
-¿Qué está pasando? ¿Quién es ese?-Preguntó Estrella.
-Ese es mi novio, y el otro es Juan, el del campamento y le acaba de decir a mi novio que me tocó las tetas.
-¿Y es verdad?
-No, no me dejé. Por cierto, ¿y esos tres chupetones, Estrella? ¿Uno por cada chico?
-Más o menos...-Me contestó.
Después de separarles Álvaro les explicó a sus amigos por encima que había pasado y se pusieron a "bailar" como lo hacen los chicos. Entonces Álvaro se puso a tontear con una, cada vez más cerca, cuando se iban a besar él se fue para atrás y ella lo intentó otra vez pero llegué yo y le planté un beso de los de película a mi novio.
-Lárgate zorra, vete a besar a otro.
-Pues controla al cerdo de tu novio.-Me contestó.
-Es mi cerdo y le controlo como quiero.-La di una torta.-Eso por llamarle Cerdo.
Cogí a mi novio del brazo y nos largamos de allí mientras los dos la enseñábamos el dedo corazón.
-¿A qué ha venido eso,cariño?-Le pregunté a Álvaro.
-Eso ha sido para que veas como me siento yo.-Me besó.-Me tengo que ir a casa, amor. Nos vemos mañana.
Me quedé como una boba mirándole como se iba pensando que los dos éramos unos cabrones. Eso me gustaba. Cinco minutos más tarde, nos vinieron a recoger, cada uno a su casa, Era domingo.
♥Sigue soñando hasta agotar tu imaginacion y siente escalofríos con lo especial y esencial que es♥
viernes, 3 de agosto de 2012
sábado, 14 de enero de 2012
-¿Fiestas? ¿Dónde? Sí sí, claro que voy, ¿que van a ser a lo loco? No te preocupes, yo vivo al límite, llevaré la bebida. ¿Que qué voy a llevar? Uy, estoy loquísima, voy a llevar Coca Cola.
-Espera. ¿Cómo?-Le dije más sorprendida que otra cosa.
-Sí, no sé, se me ocurrió sobre la marcha, en plan jugar a botella o algo del campamento o que estabais borrachos o fumados...
-Allí no se lleva nadie ni alcohol ni porros. Solo cigarros y yo no fumo.
-Entonces solo queda lo de los juegos.-No le interrumpí, esperé a que siguiera.
Pero no siguió. Entonces solo pasó una cosa por mi mente: la imagen de un río.
De perdidos al rió, ¿no?
-Tienes razón. Jugaron a botella, típico de cualquier lado, pero yo no jugué: tengo un novio fantástico y no quería jugar...
-¿Entonces? Si no jugaste, ni besaste a nadie por la buenas... ¿Qué te pasa?
-Que... todos jugaron menos una chica y yo porque teníamos novio y entonces le tocó a un chico llamado Juan y justo la botella dio entre dos chicas que sí jugaban y allí estaba yo.
-Pero si tú no jugabas...
-¿Entones por qué estoy así?
-Exacto.
-Pues muy simple, no tienes ni idea de lo que pasó.-Se lo expliqué todo, pero cuando digo todo es todo: el que me cogieran por todos lados para besarle y a él igual, el hecho de que él dijera que no era justo, y claro, el de que nos besamos también. Todo.-No tienes ni idea de lo mal que lo pasé esos minutos ni de lo mal que estoy ni de todo lo que tenía en la cabeza ni nada... joder...
-Shh.
-No, shh, no.
-Sí, shh sí, claro que estoy cabreado al igual que lo estarías tú, y claro que si veo y sé quien es Juan me lio a tortas con él y le doy las gracias por no obligarte a nada, pero luego le volvería a dar más fuerte aun, claro que tengo ganas de todo, de reventar algo y estoy enfadado y claro a todo eso que seguro se te pasará por al cabeza, pero joder, te quiero, te quiero muchísimo, no te imaginas cuanto te quiero ni cuanto he cambiado en estos últimos diez meses, en serio, es más, si te puedo quieres más aun te quiero aun más ahora que hace tres minutos antes de saber nada de esto.
Le miré con mucha atención, con la mayor atención que he prestado a nada ni nadie en mi vida, y se me llenaron los ojos de lágrimas según iba hablando, y pasé de mirarlo con atención a con admiración.
Él estaba muy serio mientras lo decía y mirándome a los ojos.
-Te quiero Verónica, no sé de que más formas decírtelo. Y si quieres oír que te perdono, estás claramente perdonada.
Me besó. Le correspondí al beso. No era un beso normal, era un beso único, no era un beso de los de pasión y nada más, era un beso con pasión, con perdón, con amor, con dulzura, con ternura, era un beso digno de fotografiar.
Aproximadamente diez minutos después echaron a la gente de la piscina con lo que supuse que eran las ocho de la tarde, así que tocaba cambiarse, comprar guarrerías y vaguear hasta las nueve o así, para ducharme en mi casa, cenar y bajar a la calle por la noche, era Septiembre, pero tenía que aprovechar mi últimos días de verano, ¿no? El chollo de bajar a la calle por la noche se me acabaría de aquí a dos días, tendría hoy y mañana viernes para bajar, pero encima, mañana nos vamos a Rojerillo mis amigas y yo hasta las tres de la mañana que nos recoge la madre Estrella en su furgoneta. Es genial tener una amiga con furgoneta. Tiene una furgoneta porque su madre trabaja en una fábrica de bollería y tiene que llevar los bollos al resto de sitios.
Nos cogimos el autobús de las nueve y media de la noche y llegamos al pueblo a eso de las diez y pico de la noche.
Claro, cuando te vas de fiestas a un pueblo la peor parte es la de cuando acabas de llegar, por varias razones:
1.-Cuando llegas y, como en nuestro caso, luego te tiene que ir a buscar una madre ya sea la tuya o la de alguna amiga, te toca llamar a la madre para decirla donde quedar.
2.-Después de eso, por norma general toca buscar donde está la fiesta, luego, toca ponerse a beber, y para eso, si no conoces a nadie del pueblo al principio te toca buscarte un sitio por tu cuenta.
3.-Última cosa, toca después de beber, toca la disco móvil, y por disco móvil se entiende la hora de gozar. En todos los aspectos.
Así que fuimos paso por paso, primero llamamos a su madre, nos dijo que a las tres de la mañana nos quería a todas en la parada de autobuses y que después nos iríamos todas a dormir a su casa, esto nos había costado una semana convencer a todas nuestras madres para que cinco adolescentes después de una fiestas en un pueblo se vayan a casa de una chica solamente, las ventajas de vivir en un chalet.
Luego... ¡tocó beber! Llevamos na y menos, el dinero y las llaves y el móvil estaban o en el sujetador o en los bolsillos, y el alcohol en bolsas de papel. Teníamos para cinco chicas cuatro botellas de fanta, dos de limón y dos de naranja, y dos botella de vodka, estábamos en un pueblo, había que gozarlo.
El panorama estaba así, estábamos en una calle al lado de la plaza del pueblo en unos banco bebiendo, cuando tubierámos lo suficiente para hacer un hidalgo, haríamos un hidalgo, el juego del hidalgo consistía en decir: "Hidalgo, hijo puta el que deje algo." Y bebersebuenísimo según pasa el juego.
Primer cubata bebido y solo llevábamos media hora en el pueblo. Segundo cubata. Dos cubatas y medio y llegó la hora de jugar al "yo nunca...".
-Eh, chicas, ¿jugamos un yo nunca?-las pregunté a todas.
-Vale, pero sin ir a pillar, ¿eh?-Dijo Estrella.
Lo bueno del juego es que empezamos diciendo cosas normales para todas, el ejemplo más tonto: "Yo nunca he besado a un negro." Nadie bebió.
-Eh eh eh, esperad, que nadie ha bebido. "Yo nunca he besado a nadie con el pelo medianamente largo, para un chico me refiero."-De las cinco chicas que éramos, tres bebieron.
Justo antes de que pudiéramos seguir bebiendo aparecieron por allí unas primas de Estrella, la invitaron a ella y a nosotras para ir mañana a las fiestas de Valgosa, y aceptó, de nosotras aceptamos tres: Estrella, Alex y yo. Al día siguiente de fiesta otra vez. Me he pasado el verano de vacaciones, en la piscina, de cumpleaños, dos semanas en un campamento, y si quitamos cuatro fines de semana, me quedaban ocho fines de semana de fiesta en pueblos, de los cuales, con este van siete fines de semana, me queda el fin de semana que viene, es resto, los otros seis, he estado de fiesta de pueblo en pueblo y aquí, en la ciudad.
Eran más o menos la una de la madrugada, quedaban poco más de dos horas para que no vinieran a buscar, y todas estábamos borrachas, no quedaban nada de vodka, lo que había empezado como un juego había acabado diciendonos secretos para beber cada vez más. Y al final todas riéndonos de todas. De ahí que ya estuviéramos más tirando a borrachas que con el puntillo.
Tiramos las dos botellas de cristal contra una pared y nos fuimos a la plaza con la orquesta y los chicos que hubiera por allí.
Al rato vimos a un gran grupo de chicos y el grupo entero decidimos acercarnos porque ir solo a daba vergüenza, al principio, claro.
Este era el plan, éramos cinco dispuestas así:
Yo: Con novio en una relación de diez meses cumplidos el día 6 de Septiembre, que caía en miércoles.
Estrella: Casi tiene novio, pero por una interrupción mía lo dejaron en Semana Santa y ni siquiera llegaron a nada, se ha liado con cuatro tíos hasta entonces y está tonteando con otro. Al principio estaba desahogándose con los tíos, pero en un mes o así... lo superó.Total, que está libre.
Tatiana: Lo mismo que Estrella solo que ella sí dejó a su novio. Libre.
Nicole: Le gusta un chico llamado Hugo, pero él tenía novia hasta ayer por lo menos, así que mientras nuestro plan de que deje a su novia está en proceso, intercambia babas con otros chicos, nada más se ha liado con dos en seis meses. O sea, otra libre.
Alex: La única conmigo que tiene novio. Empezaron en Julio, el 1 para ser exactos, una mala fecha dado que empieza el verano, pero llevan ya dos meses y nos les va mal, por ahora.
La situación era esta: de cinco que éramos, solo dos con novio, así que un grupo de apróximadamente siete chicos que seguro que quieren pillar, vamos, lo que se dice: a gozar.
-Hola chicos, os hemos visto aquí aburridos...
-¡Y por eso hemos decido venir para bailar! ¡Vamos a la pista!
Eso, encima de todo, nos tocó decirlo a Alex y a mi, lo primero lo dije yo, menos mal que Alex me ayudó porque yo no sabía donde meterme. Me echó una sonrisa y la correspondí con otra que le decía: "¡¡¡Gracias!!!"
Éramos siete tíos para cinco tías, en realidad para tres tías.
Yo era tímida, en realidad era más tímida antes de salir con Álvaro, ahora soy solo un poco tímida, aun así me entraron tres de lo chicos, a los tres les dije que no:
Después de tontear y bailar me fueron dos a besar y les dije:
-No, lo siento pero no me quiero liar contigo, tengo novio.
-Pero si eres tú la que nos has entrado.
-Sí, con mi amiga pero ninguna de las dos queremos, las dos tenemos novio.
Al principio yo creo que se pensaron que no nos gustaban, ni el primero ni el segundo, pero luego, después de entrarnos a las dos los mismos, llegó el que yo creo más ligaba, y lo mismo con Alex y conmigo.
Al final lo acabaron entendiendo.
Estrella se lio con tres de los chicos, Tatiana con dos, y uno de los que se había liado, se había liado con Estrella, y Nicole con otros dos, pero en este caso diferentes. Vamos, que mojaron todos.
A las tres de la madrugada nos vinieron a buscar. Dormimos mucho, nos fuimos a dormir a casa y por la tarde nos fuimos Estrella y yo con Álex, nos vino a buscar el coche del padre de Álex y dejamos allí las cosas antes de dirigirnos a Valgosa, llegamos allí a las diez o así y nos dejaron hasta las cuatro de la mañana porque el hermano de Álex estaba allí también con dos amigos, así que padre y madre vendrían a por nosotros.
Cuando llegué allí le di un toque a Álvaro para que me llamara:
-Hola preciosa.
-Hola, ¿dónde estás de fiestas en que pueblo hoy?
-En Valgosa, ¿tú?
-Guau, yo también, ¡nos vemos!
-Chicas, está Álvaro, podemos ir de fiesta con sus amigos, ¿que os parece?
-¿Por qué no? Total, somos tres, nos lo íbamos a pasar genial, pero con más gente mejor, ¿no?
-Sí, además, ¿tu novio no tenía amigos sexis?
-Les tiene Estrella-la dije-.Oye Álex, ¿tu novio no vivía por aquí?
-Sí, vive a dos pueblos de aquí, espera que le llamo.
Llamó a su novio.
-Dice que viene para acá, ¡a gozar pequeñas!
-Sí, no sé, se me ocurrió sobre la marcha, en plan jugar a botella o algo del campamento o que estabais borrachos o fumados...
-Allí no se lleva nadie ni alcohol ni porros. Solo cigarros y yo no fumo.
-Entonces solo queda lo de los juegos.-No le interrumpí, esperé a que siguiera.
Pero no siguió. Entonces solo pasó una cosa por mi mente: la imagen de un río.
De perdidos al rió, ¿no?
-Tienes razón. Jugaron a botella, típico de cualquier lado, pero yo no jugué: tengo un novio fantástico y no quería jugar...
-¿Entonces? Si no jugaste, ni besaste a nadie por la buenas... ¿Qué te pasa?
-Que... todos jugaron menos una chica y yo porque teníamos novio y entonces le tocó a un chico llamado Juan y justo la botella dio entre dos chicas que sí jugaban y allí estaba yo.
-Pero si tú no jugabas...
-¿Entones por qué estoy así?
-Exacto.
-Pues muy simple, no tienes ni idea de lo que pasó.-Se lo expliqué todo, pero cuando digo todo es todo: el que me cogieran por todos lados para besarle y a él igual, el hecho de que él dijera que no era justo, y claro, el de que nos besamos también. Todo.-No tienes ni idea de lo mal que lo pasé esos minutos ni de lo mal que estoy ni de todo lo que tenía en la cabeza ni nada... joder...
-Shh.
-No, shh, no.
-Sí, shh sí, claro que estoy cabreado al igual que lo estarías tú, y claro que si veo y sé quien es Juan me lio a tortas con él y le doy las gracias por no obligarte a nada, pero luego le volvería a dar más fuerte aun, claro que tengo ganas de todo, de reventar algo y estoy enfadado y claro a todo eso que seguro se te pasará por al cabeza, pero joder, te quiero, te quiero muchísimo, no te imaginas cuanto te quiero ni cuanto he cambiado en estos últimos diez meses, en serio, es más, si te puedo quieres más aun te quiero aun más ahora que hace tres minutos antes de saber nada de esto.
Le miré con mucha atención, con la mayor atención que he prestado a nada ni nadie en mi vida, y se me llenaron los ojos de lágrimas según iba hablando, y pasé de mirarlo con atención a con admiración.
Él estaba muy serio mientras lo decía y mirándome a los ojos.
-Te quiero Verónica, no sé de que más formas decírtelo. Y si quieres oír que te perdono, estás claramente perdonada.
Me besó. Le correspondí al beso. No era un beso normal, era un beso único, no era un beso de los de pasión y nada más, era un beso con pasión, con perdón, con amor, con dulzura, con ternura, era un beso digno de fotografiar.
Aproximadamente diez minutos después echaron a la gente de la piscina con lo que supuse que eran las ocho de la tarde, así que tocaba cambiarse, comprar guarrerías y vaguear hasta las nueve o así, para ducharme en mi casa, cenar y bajar a la calle por la noche, era Septiembre, pero tenía que aprovechar mi últimos días de verano, ¿no? El chollo de bajar a la calle por la noche se me acabaría de aquí a dos días, tendría hoy y mañana viernes para bajar, pero encima, mañana nos vamos a Rojerillo mis amigas y yo hasta las tres de la mañana que nos recoge la madre Estrella en su furgoneta. Es genial tener una amiga con furgoneta. Tiene una furgoneta porque su madre trabaja en una fábrica de bollería y tiene que llevar los bollos al resto de sitios.
Nos cogimos el autobús de las nueve y media de la noche y llegamos al pueblo a eso de las diez y pico de la noche.
Claro, cuando te vas de fiestas a un pueblo la peor parte es la de cuando acabas de llegar, por varias razones:
1.-Cuando llegas y, como en nuestro caso, luego te tiene que ir a buscar una madre ya sea la tuya o la de alguna amiga, te toca llamar a la madre para decirla donde quedar.
2.-Después de eso, por norma general toca buscar donde está la fiesta, luego, toca ponerse a beber, y para eso, si no conoces a nadie del pueblo al principio te toca buscarte un sitio por tu cuenta.
3.-Última cosa, toca después de beber, toca la disco móvil, y por disco móvil se entiende la hora de gozar. En todos los aspectos.
Así que fuimos paso por paso, primero llamamos a su madre, nos dijo que a las tres de la mañana nos quería a todas en la parada de autobuses y que después nos iríamos todas a dormir a su casa, esto nos había costado una semana convencer a todas nuestras madres para que cinco adolescentes después de una fiestas en un pueblo se vayan a casa de una chica solamente, las ventajas de vivir en un chalet.
Luego... ¡tocó beber! Llevamos na y menos, el dinero y las llaves y el móvil estaban o en el sujetador o en los bolsillos, y el alcohol en bolsas de papel. Teníamos para cinco chicas cuatro botellas de fanta, dos de limón y dos de naranja, y dos botella de vodka, estábamos en un pueblo, había que gozarlo.
El panorama estaba así, estábamos en una calle al lado de la plaza del pueblo en unos banco bebiendo, cuando tubierámos lo suficiente para hacer un hidalgo, haríamos un hidalgo, el juego del hidalgo consistía en decir: "Hidalgo, hijo puta el que deje algo." Y bebersebuenísimo según pasa el juego.
Primer cubata bebido y solo llevábamos media hora en el pueblo. Segundo cubata. Dos cubatas y medio y llegó la hora de jugar al "yo nunca...".
-Eh, chicas, ¿jugamos un yo nunca?-las pregunté a todas.
-Vale, pero sin ir a pillar, ¿eh?-Dijo Estrella.
Lo bueno del juego es que empezamos diciendo cosas normales para todas, el ejemplo más tonto: "Yo nunca he besado a un negro." Nadie bebió.
-Eh eh eh, esperad, que nadie ha bebido. "Yo nunca he besado a nadie con el pelo medianamente largo, para un chico me refiero."-De las cinco chicas que éramos, tres bebieron.
Justo antes de que pudiéramos seguir bebiendo aparecieron por allí unas primas de Estrella, la invitaron a ella y a nosotras para ir mañana a las fiestas de Valgosa, y aceptó, de nosotras aceptamos tres: Estrella, Alex y yo. Al día siguiente de fiesta otra vez. Me he pasado el verano de vacaciones, en la piscina, de cumpleaños, dos semanas en un campamento, y si quitamos cuatro fines de semana, me quedaban ocho fines de semana de fiesta en pueblos, de los cuales, con este van siete fines de semana, me queda el fin de semana que viene, es resto, los otros seis, he estado de fiesta de pueblo en pueblo y aquí, en la ciudad.
Eran más o menos la una de la madrugada, quedaban poco más de dos horas para que no vinieran a buscar, y todas estábamos borrachas, no quedaban nada de vodka, lo que había empezado como un juego había acabado diciendonos secretos para beber cada vez más. Y al final todas riéndonos de todas. De ahí que ya estuviéramos más tirando a borrachas que con el puntillo.
Tiramos las dos botellas de cristal contra una pared y nos fuimos a la plaza con la orquesta y los chicos que hubiera por allí.
Al rato vimos a un gran grupo de chicos y el grupo entero decidimos acercarnos porque ir solo a daba vergüenza, al principio, claro.
Este era el plan, éramos cinco dispuestas así:
Yo: Con novio en una relación de diez meses cumplidos el día 6 de Septiembre, que caía en miércoles.
Estrella: Casi tiene novio, pero por una interrupción mía lo dejaron en Semana Santa y ni siquiera llegaron a nada, se ha liado con cuatro tíos hasta entonces y está tonteando con otro. Al principio estaba desahogándose con los tíos, pero en un mes o así... lo superó.Total, que está libre.
Tatiana: Lo mismo que Estrella solo que ella sí dejó a su novio. Libre.
Nicole: Le gusta un chico llamado Hugo, pero él tenía novia hasta ayer por lo menos, así que mientras nuestro plan de que deje a su novia está en proceso, intercambia babas con otros chicos, nada más se ha liado con dos en seis meses. O sea, otra libre.
Alex: La única conmigo que tiene novio. Empezaron en Julio, el 1 para ser exactos, una mala fecha dado que empieza el verano, pero llevan ya dos meses y nos les va mal, por ahora.
La situación era esta: de cinco que éramos, solo dos con novio, así que un grupo de apróximadamente siete chicos que seguro que quieren pillar, vamos, lo que se dice: a gozar.
-Hola chicos, os hemos visto aquí aburridos...
-¡Y por eso hemos decido venir para bailar! ¡Vamos a la pista!
Eso, encima de todo, nos tocó decirlo a Alex y a mi, lo primero lo dije yo, menos mal que Alex me ayudó porque yo no sabía donde meterme. Me echó una sonrisa y la correspondí con otra que le decía: "¡¡¡Gracias!!!"
Éramos siete tíos para cinco tías, en realidad para tres tías.
Yo era tímida, en realidad era más tímida antes de salir con Álvaro, ahora soy solo un poco tímida, aun así me entraron tres de lo chicos, a los tres les dije que no:
Después de tontear y bailar me fueron dos a besar y les dije:
-No, lo siento pero no me quiero liar contigo, tengo novio.
-Pero si eres tú la que nos has entrado.
-Sí, con mi amiga pero ninguna de las dos queremos, las dos tenemos novio.
Al principio yo creo que se pensaron que no nos gustaban, ni el primero ni el segundo, pero luego, después de entrarnos a las dos los mismos, llegó el que yo creo más ligaba, y lo mismo con Alex y conmigo.
Al final lo acabaron entendiendo.
Estrella se lio con tres de los chicos, Tatiana con dos, y uno de los que se había liado, se había liado con Estrella, y Nicole con otros dos, pero en este caso diferentes. Vamos, que mojaron todos.
A las tres de la madrugada nos vinieron a buscar. Dormimos mucho, nos fuimos a dormir a casa y por la tarde nos fuimos Estrella y yo con Álex, nos vino a buscar el coche del padre de Álex y dejamos allí las cosas antes de dirigirnos a Valgosa, llegamos allí a las diez o así y nos dejaron hasta las cuatro de la mañana porque el hermano de Álex estaba allí también con dos amigos, así que padre y madre vendrían a por nosotros.
Cuando llegué allí le di un toque a Álvaro para que me llamara:
-Hola preciosa.
-Hola, ¿dónde estás de fiestas en que pueblo hoy?
-En Valgosa, ¿tú?
-Guau, yo también, ¡nos vemos!
-Chicas, está Álvaro, podemos ir de fiesta con sus amigos, ¿que os parece?
-¿Por qué no? Total, somos tres, nos lo íbamos a pasar genial, pero con más gente mejor, ¿no?
-Sí, además, ¿tu novio no tenía amigos sexis?
-Les tiene Estrella-la dije-.Oye Álex, ¿tu novio no vivía por aquí?
-Sí, vive a dos pueblos de aquí, espera que le llamo.
Llamó a su novio.
-Dice que viene para acá, ¡a gozar pequeñas!
jueves, 22 de diciembre de 2011
Y de repente algo tan pequeño como un sonido, una canción, una palabra, incluso un olor, te llega y te cambia.
Sí, lloramos. Se acababa el campamento donde durante quince días habíamos hecho amigos, amigas, novios, novias, nuevas historias y anécdotas. Era algo que solamente alguien que hubiera estado en uno podría comprenderlo.
Nos consolamos mutuamente todas las chicas, las que tenían novio también aprovechaban para no volver a verse jamás, el resto llorábamos compartiendo hombros encima de todas.
Ya se me había pasado la llorina cuando vi a Juan y corriendo le pegué un abrazo inmenso mientras un par de lágrimas, o tres, o cuatro se me resbalaban por la mejilla.
-Eh, no llores.-Me dijo.
-No lloro, sudo por los ojos, hace mucho calor.
-Claro, y yo por todo el cuerpo, ah, y me lloran las manos.
-Gilipollas.
-Gilipollas everywhere.-Contestó Juan.
-Te echaré de menos, espero que algún día nos veamos.-Le dije.
-Sí, la ciudad no es muy grande, ¿no?-Asentí con la cabeza.
-Sí, pero hasta ahora no nos habíamos visto.
-Es verdad, pero dicen que no ves nunca a nadie hasta que lo conoces y lo ves todos los días.
-Cierto.
Nos dimos dos besos y el autobús nos reclamó a cada uno a su destino, algunos a la capital y yo a mi ciudad.
En el bus, Ana y yo nos dimos nuestro Tuentis, Facebooks, Messengers, direcciones de casa y por si faltaba algo, también nuestro móviles.
-Estoy impaciente, en mi casa habían estado pintando en lo que yo estaba en el campamento.-Dijo Ana.
-En la mía no y no estoy impaciente.
-Pero si volverás a ver a tu novio y a tus amigas.
-Y tu a las tuyas.
-Ya, pero no es lo mismo.-Dijo Ana y yo asentí.
-Además-dije- de aquí a poco más de dos semanas empezamos el instituto, y mi madre estará insoportable con lo de los libros y forrarlos y tal, y mi hermana pequeña en una semana le empieza y me tocará forrarla los libros y tal.
-Buf, prefiero pensar que este fin de semana son las fiestas del Rojerillo y me voy allí.
-¡Yo también me voy!-La dije a Ana.
-¿A dónde vais?-Preguntó Juan.
-¡A las fiestas del Rojerillo!-Dijimos Ana y yo a coro.
-Coño, y nosotros.-Dijo Juan señalándose a él y a su amigo.
Continuamos hablando de eso hasta llegar al mismo sitio del que partimos hace quince días.
Allí estaban todos los padres. Pero cuando digo todos, es todos. Es más, creo que había gente de más.
Yo llamé a mis padres para avisarles de que había llegado porque hoy no podían estar, es más, en mi casa estaban mi hermana y cuidándola, mi abuela.
-Mira Yaya, ¡ha venido Vero!
-Sí, ya lo veo. ¿Qué se lo ha pasado la Princesa de la casa?
-De maravilla Yaya.-Se podía decir que era más una costumbre que una necesidad, porque a veces la llamaba Leo (de Leonor).
Ese día comí comida China, me tocaba elegir, y comí con mis padres que llegaron aquí. Se habían ido a un funeral de un amigos suyo que no conocíamos a Madrid.
Por la tarde no salí con mis amigas porque aun estaban todas en sus respectivos pueblo o de cumple o en casa de alguien, así que quedé toda la tarde con Álvaro.
Quedamos a las cuatro y media en la puerta de la piscina, vale, sí, era uno Septiembre y lo lógico era aun ir a la piscina mientras siguiera abierta, y seguía abierta toda esta semana, luego cerraba sus maravillosas puertas hasta la próxima llamada del calor en el año que comenzaba dentro de cuatro meses.
A las cuatro y media, además, en punto, estaba allí, y esta vez la persona que llegó tarde, aunque solo cinco minutos (como yo habitualmente) fue Álvaro.
Cuando llegó practicamente salté hacia él y en un beso recuperé todos los besos de quince días pero, pero, entramos en seguida.
Nos metimos en el agua pero no mucho tiempo, estaba fría, vale, estábamos juntos, pero eso no quita tanto el frío del agua como quien dice:
-Álvaro...-le dije mientras le daba un beso-vámonos a la toalla, estoy helada.
-Mm... ¿cómo puedes estar helada? Mira, yo estoy calentito...
-Estás caliente, no confundamos términos.-Me echó una mirada asesina.-Es verdad.
Me sumergí bajo el agua, le rodeé y le hice una pulla: le bajé el bañador.
Y me salí por el bordillo.
Corrí. Mucho. Muchísimo.
Casi me echan de la piscina por correr en el recinto de la zona del bordillo de la piscina, pero me fui a la toalla.
Y cosas como esa, muchísimas.
Hablamos, nos besamos, jugamos a las cartas, comimos, nadamos, nos pelamos, le mordí la oreja y le eché de menos, muchísimo, en realidad no me había dado cuenta de lo que le había echado de menos en eso quince días, entre lo de Juan y tal, bueno, en realidad era Juan en general todo.
Guau.
-¿En qué piensas?
-En nada.
-¡Venga ya! Tienes las mejillas coloradas y además veo y sé que estás pensando.
-Estaba pensando en ti, en que no tenía ni idea de lo que te había echado de menos en el campamento, con todas las actividades, los amigos, las típicas historias de campa... campamentos y tal. Guau.
-Normal, era un campamento, pero... ¿amigos?
-Amigos.
-¿Chicos?
-Y chicas.
-Pero... ¿chicos también?
-Claro.-Álvaro me miró seriamente.-Dada tu costumbre de tontear con todos los chicos, seguro que utilizaste mi propuesta de tener libertad con los chicos tú y con las chicas yo estos quince días. Seguro.
-Eso es como ofrecer pan al que tiene sed.
-¿Y qué? Cada uno que apechugue con lo suyo. ¿Y tú? Porque tú no te quedabas corto a la hora de tontear conmigo.
-Ni tú conmigo.
-Pues eso. ¿Qué has estado haciendo estos quince días?
-Nada, además, cuando te dije eso me dijiste que no hacía falta que no necesitabas a nadie así que no pasó nada ni contigo ni conmigo, es más, estos días he ido al cine con mis amigos, he practicado con el monopatín porque mañana, por si no te acuerdas, tengo competición y he venido a la piscina.
-Lo siento, de verdad, te prometo que no quería ponerme así, pero es que, no sé, me he sentido fatal cuando no has confiado en í pidiéndome explicaciones cuando sabes perfectamente que no hice nada que pudiera evitar.
-Lo sé, yo también lo siento, pero es que no puedo evitar sentirme celoso cuando has estado quince días rodeada de gente nueva y que no conoces siendo la persona que tú elijas ser. Y sé que no harías ni has hecho anda que no quisieras hacer, por eso pregunto, ¿te han obligado a hacer algo o algo así? Porque por el tono en que has dicho eso y la cara y todo... Vamos, que empezamos a salir en Noviembre del año pasado, llevamos casi diez meses juntos, te conozco lo suficiente como para ver eso.
Me dio un beso.
Nos consolamos mutuamente todas las chicas, las que tenían novio también aprovechaban para no volver a verse jamás, el resto llorábamos compartiendo hombros encima de todas.
Ya se me había pasado la llorina cuando vi a Juan y corriendo le pegué un abrazo inmenso mientras un par de lágrimas, o tres, o cuatro se me resbalaban por la mejilla.
-Eh, no llores.-Me dijo.
-No lloro, sudo por los ojos, hace mucho calor.
-Claro, y yo por todo el cuerpo, ah, y me lloran las manos.
-Gilipollas.
-Gilipollas everywhere.-Contestó Juan.
-Te echaré de menos, espero que algún día nos veamos.-Le dije.
-Sí, la ciudad no es muy grande, ¿no?-Asentí con la cabeza.
-Sí, pero hasta ahora no nos habíamos visto.
-Es verdad, pero dicen que no ves nunca a nadie hasta que lo conoces y lo ves todos los días.
-Cierto.
Nos dimos dos besos y el autobús nos reclamó a cada uno a su destino, algunos a la capital y yo a mi ciudad.
En el bus, Ana y yo nos dimos nuestro Tuentis, Facebooks, Messengers, direcciones de casa y por si faltaba algo, también nuestro móviles.
-Estoy impaciente, en mi casa habían estado pintando en lo que yo estaba en el campamento.-Dijo Ana.
-En la mía no y no estoy impaciente.
-Pero si volverás a ver a tu novio y a tus amigas.
-Y tu a las tuyas.
-Ya, pero no es lo mismo.-Dijo Ana y yo asentí.
-Además-dije- de aquí a poco más de dos semanas empezamos el instituto, y mi madre estará insoportable con lo de los libros y forrarlos y tal, y mi hermana pequeña en una semana le empieza y me tocará forrarla los libros y tal.
-Buf, prefiero pensar que este fin de semana son las fiestas del Rojerillo y me voy allí.
-¡Yo también me voy!-La dije a Ana.
-¿A dónde vais?-Preguntó Juan.
-¡A las fiestas del Rojerillo!-Dijimos Ana y yo a coro.
-Coño, y nosotros.-Dijo Juan señalándose a él y a su amigo.
Continuamos hablando de eso hasta llegar al mismo sitio del que partimos hace quince días.
Allí estaban todos los padres. Pero cuando digo todos, es todos. Es más, creo que había gente de más.
Yo llamé a mis padres para avisarles de que había llegado porque hoy no podían estar, es más, en mi casa estaban mi hermana y cuidándola, mi abuela.
-Mira Yaya, ¡ha venido Vero!
-Sí, ya lo veo. ¿Qué se lo ha pasado la Princesa de la casa?
-De maravilla Yaya.-Se podía decir que era más una costumbre que una necesidad, porque a veces la llamaba Leo (de Leonor).
Ese día comí comida China, me tocaba elegir, y comí con mis padres que llegaron aquí. Se habían ido a un funeral de un amigos suyo que no conocíamos a Madrid.
Por la tarde no salí con mis amigas porque aun estaban todas en sus respectivos pueblo o de cumple o en casa de alguien, así que quedé toda la tarde con Álvaro.
Quedamos a las cuatro y media en la puerta de la piscina, vale, sí, era uno Septiembre y lo lógico era aun ir a la piscina mientras siguiera abierta, y seguía abierta toda esta semana, luego cerraba sus maravillosas puertas hasta la próxima llamada del calor en el año que comenzaba dentro de cuatro meses.
A las cuatro y media, además, en punto, estaba allí, y esta vez la persona que llegó tarde, aunque solo cinco minutos (como yo habitualmente) fue Álvaro.
Cuando llegó practicamente salté hacia él y en un beso recuperé todos los besos de quince días pero, pero, entramos en seguida.
Nos metimos en el agua pero no mucho tiempo, estaba fría, vale, estábamos juntos, pero eso no quita tanto el frío del agua como quien dice:
-Álvaro...-le dije mientras le daba un beso-vámonos a la toalla, estoy helada.
-Mm... ¿cómo puedes estar helada? Mira, yo estoy calentito...
-Estás caliente, no confundamos términos.-Me echó una mirada asesina.-Es verdad.
Me sumergí bajo el agua, le rodeé y le hice una pulla: le bajé el bañador.
Y me salí por el bordillo.
Corrí. Mucho. Muchísimo.
Casi me echan de la piscina por correr en el recinto de la zona del bordillo de la piscina, pero me fui a la toalla.
Y cosas como esa, muchísimas.
Hablamos, nos besamos, jugamos a las cartas, comimos, nadamos, nos pelamos, le mordí la oreja y le eché de menos, muchísimo, en realidad no me había dado cuenta de lo que le había echado de menos en eso quince días, entre lo de Juan y tal, bueno, en realidad era Juan en general todo.
Guau.
-¿En qué piensas?
-En nada.
-¡Venga ya! Tienes las mejillas coloradas y además veo y sé que estás pensando.
-Estaba pensando en ti, en que no tenía ni idea de lo que te había echado de menos en el campamento, con todas las actividades, los amigos, las típicas historias de campa... campamentos y tal. Guau.
-Normal, era un campamento, pero... ¿amigos?
-Amigos.
-¿Chicos?
-Y chicas.
-Pero... ¿chicos también?
-Claro.-Álvaro me miró seriamente.-Dada tu costumbre de tontear con todos los chicos, seguro que utilizaste mi propuesta de tener libertad con los chicos tú y con las chicas yo estos quince días. Seguro.
-Eso es como ofrecer pan al que tiene sed.
-¿Y qué? Cada uno que apechugue con lo suyo. ¿Y tú? Porque tú no te quedabas corto a la hora de tontear conmigo.
-Ni tú conmigo.
-Pues eso. ¿Qué has estado haciendo estos quince días?
-Nada, además, cuando te dije eso me dijiste que no hacía falta que no necesitabas a nadie así que no pasó nada ni contigo ni conmigo, es más, estos días he ido al cine con mis amigos, he practicado con el monopatín porque mañana, por si no te acuerdas, tengo competición y he venido a la piscina.
-Lo siento, de verdad, te prometo que no quería ponerme así, pero es que, no sé, me he sentido fatal cuando no has confiado en í pidiéndome explicaciones cuando sabes perfectamente que no hice nada que pudiera evitar.
-Lo sé, yo también lo siento, pero es que no puedo evitar sentirme celoso cuando has estado quince días rodeada de gente nueva y que no conoces siendo la persona que tú elijas ser. Y sé que no harías ni has hecho anda que no quisieras hacer, por eso pregunto, ¿te han obligado a hacer algo o algo así? Porque por el tono en que has dicho eso y la cara y todo... Vamos, que empezamos a salir en Noviembre del año pasado, llevamos casi diez meses juntos, te conozco lo suficiente como para ver eso.
Me dio un beso.
lunes, 14 de noviembre de 2011
No tienes que soñar tus besos, tienes que besar al chico de tus sueños.
Ana se dio la vuelta dispuesta a marcharse pero la paré los pies.
-¿Dónde te crees que vas?-La espeté.-Ahora vas a explicarme ahora mismo lo que pasó anoche cuando tú y el resto entrasteis y visteis en este habitación.
-Pues verás Verónica..., el caso es que como media hora después de que te fueras a mi y al amigo de Juan, Alberto, nos tocó en el juego y nos pasamos del límite, y por eso estamos juntos ahora, y ademásoímos a la habitación de al lado y decidimos que si seguíamos haciendo ruido como ellos nos pillarían y no fuimos, pero yo me retrasé un poco más..., por motivos del juego...,-tosió-y..., entonces te vi cuando llegué y vi al resto cuchicheando y fue cuando vi a..., Juan..., durmiendo junto a ti con una mano a tu lado y os hicimos una foto y Juan se despertó y se fue muy rojo...
-¡ANA! Me habeis hecho una foto con Juan a mi lado durmiendo después de lo que pasó.-No lo hice como una pregunta sino como una afirmación.-Joder, pero como se os ocurre no haberle echado, Dios.
-Pero... hicisteis algo...
-¡NO! Yo llegué, le vi, me pidió perdón le dije que se fuera y me metí en la cama y me dormí en seguida.
-Verónica, Ana, que llegamos tarde al desayuno, que son ya las nueve y es el último día, ¡a ver que nos ponen!-Nos dijo una compañera de habitación.
Llegamos justo cuando entraba nuestra habitación. Desayunamos chocolate con churros y ese día nos tocaba piragüa y tirolina, nos habían dejado decidir.
Yo entré la última, y Juan estaba en frente de mí pero en la mesa de al lado. Me manché la nariz de chocolate y Juan me hizo una señal para que me lo quitara, me puse roja y salí del comedor.
Cinco minutos después Juan me cogió del brazo y me dijo las palabras mágicas:
-Tenemos que hablar.
-No.-Me solté y me fui.
-No siento haberte besado ayer.-Me paré en seco.-Y sé que tú tampoco porque no hiciste nada por detenerlo, ni morderme ni nada, además de que no podías, y ya sé que me he liado con otra chica pero es que tú me gustas y era un plan que tenía, ponerte celosa para que yo te gustara, pero ya veo que tu novio tiene más poder que yo pero yo solo te... me gustabas, bastante.-Me quedé sin habla. Lo único que se me ocurrió fue seguir para adelante, y cuando crucé la esquina echar a correr, me vio un chico que no era monitor pero que era más mayor que yo:
-¿Estás bien?-Me paré.
Le miré y con ojos tristes seguí corriendo hacia delante.
Ese día por la tarde en la piscina los monitores organizaron un juego con todos los chicos del campamento. Luego, de merienda, hubo Nocilla en el bocadillo. Para cenar tuvimos pizza, y por la noche hubo disco. Eso sí, los monitores no tuvieron ninguna duda a la hora de poner las dos únicas norma para entrar en la disco:
-Va a haber dos normas: 1.Los mayores, los Seniors, se quedarán solo hasta las doce y media de la noche, y los pequeños hasta las once, y 2. Todo el mundo para entrar tiene que tener pareja.-Se oyeron murmullos de todos nosotros, naturalmente los pequeños no tenían problema, pero los mayores...-Sí, y no hay más que hablar, a la, hasta la hora hacer lo que queráis.
Yo llevaba una faldita blanca y una camiseta junto con unas manoletinas en un tono neutro, todo el mundo, y digo todo el mundo, tenía pareja. Cuando nos mandaron entrar fueron revisando a que entráramos, nos quedamos fuera seis personas, cuatro mayores y dos pequeños.
-¿Vais a hacer parejas?-No contestamos ninguno. Como diez minutos después nos hicieron parejas los monitores. Los peques juntos, y de los mayores me tocó con uno gordito y al otro chico con una chica, en cuanto entré por la puerta con mi pareja obligatoria nos soltamos y no nos volvimos a ver.
Estuve bailando todas con mi grupo de habitación, o sea, mis amigas, hasta que empezaron las temidas canciones lentas, Ana se puso con su novio, el resto nos quedamos quietas y algunas decidimos irnos a por algo de beber mientras que las otras bailaban.
Cuando iba en dirección a la barra de bebidas...:
-Eh, eres tú.-Era el chico que me había visto medio llorar mientras corría.
-Eh... Hola.
-¿Bailas?-Me tendió una mano y yo se la cogí.
Bailamos una canción lenta y muy bonita.
-No sé bailar.-Le dije.
-No importa, es así.-Me enseñó.-Oye... ¿estás mejor que esta mañana?
-¿Cómo?-Le miré a los ojos y me estaba sonriendo.-Ah... sí, mucho mejor, gracias.
-¿Qué ocurrió esta mañana?
-Nada, un problema que me surgió con unas chicas...
-Serán estúpidas porque tu eres una gran persona.-Me lo dijo sonriendo y era lo más bonito que me habían dicho, estuve bailando y le di las gracias y luego me disculpé unos segundos antes de que acabara la canción y me fui al baño.
Cuando volví seguían con las lentas, así que vi una silla y me senté.
Como una canción después vi a un chico que se dirigía hacia mí.
-¿Bailas?-Era Juan.
-Vale.-Le cogí la mano.
Bailamos como recientemente me había enseñado el otro chico.
Lento. Apacible. Suave.
-Lo siento.-Le dije.-Por lo de esta mañana.
-¿Por qué lo vas a sentir? ¿Por que me gustes?
-Am.... supongo que sí.
-Eres tontísima.
-¡No te burles de mí!-Protesté mientras le daba un puñetazo en el hombro.
-¡Ay!
-Bueno, pues eso, que lo siento.
-No pasa nada, tranquila, además solo queda esta noche y mañana por la mañana.
Le miré a los ojos, le sonreí y le di un beso en la mejilla, suave, lento, dulce.
-Le prefiero en los labios.-Me dijo. Le miré seriamente.-Vale, vale.
Se acabó la canción, pero justo al final me abracé a él, él se asombró pero me correspodió al abrazo. Y así pasamos la última canción lenta de la noche, pero antes de separarnos, le susurré:
-Aunque seas por fuera un capullo, eres genial, y guapo, pero genial.
El resto de la noche la pasé bailando y a las doce y media mis amigas y yo lloramos porque era el final del campamento.
-¿Dónde te crees que vas?-La espeté.-Ahora vas a explicarme ahora mismo lo que pasó anoche cuando tú y el resto entrasteis y visteis en este habitación.
-Pues verás Verónica..., el caso es que como media hora después de que te fueras a mi y al amigo de Juan, Alberto, nos tocó en el juego y nos pasamos del límite, y por eso estamos juntos ahora, y ademásoímos a la habitación de al lado y decidimos que si seguíamos haciendo ruido como ellos nos pillarían y no fuimos, pero yo me retrasé un poco más..., por motivos del juego...,-tosió-y..., entonces te vi cuando llegué y vi al resto cuchicheando y fue cuando vi a..., Juan..., durmiendo junto a ti con una mano a tu lado y os hicimos una foto y Juan se despertó y se fue muy rojo...
-¡ANA! Me habeis hecho una foto con Juan a mi lado durmiendo después de lo que pasó.-No lo hice como una pregunta sino como una afirmación.-Joder, pero como se os ocurre no haberle echado, Dios.
-Pero... hicisteis algo...
-¡NO! Yo llegué, le vi, me pidió perdón le dije que se fuera y me metí en la cama y me dormí en seguida.
-Verónica, Ana, que llegamos tarde al desayuno, que son ya las nueve y es el último día, ¡a ver que nos ponen!-Nos dijo una compañera de habitación.
Llegamos justo cuando entraba nuestra habitación. Desayunamos chocolate con churros y ese día nos tocaba piragüa y tirolina, nos habían dejado decidir.
Yo entré la última, y Juan estaba en frente de mí pero en la mesa de al lado. Me manché la nariz de chocolate y Juan me hizo una señal para que me lo quitara, me puse roja y salí del comedor.
Cinco minutos después Juan me cogió del brazo y me dijo las palabras mágicas:
-Tenemos que hablar.
-No.-Me solté y me fui.
-No siento haberte besado ayer.-Me paré en seco.-Y sé que tú tampoco porque no hiciste nada por detenerlo, ni morderme ni nada, además de que no podías, y ya sé que me he liado con otra chica pero es que tú me gustas y era un plan que tenía, ponerte celosa para que yo te gustara, pero ya veo que tu novio tiene más poder que yo pero yo solo te... me gustabas, bastante.-Me quedé sin habla. Lo único que se me ocurrió fue seguir para adelante, y cuando crucé la esquina echar a correr, me vio un chico que no era monitor pero que era más mayor que yo:
-¿Estás bien?-Me paré.
Le miré y con ojos tristes seguí corriendo hacia delante.
Ese día por la tarde en la piscina los monitores organizaron un juego con todos los chicos del campamento. Luego, de merienda, hubo Nocilla en el bocadillo. Para cenar tuvimos pizza, y por la noche hubo disco. Eso sí, los monitores no tuvieron ninguna duda a la hora de poner las dos únicas norma para entrar en la disco:
-Va a haber dos normas: 1.Los mayores, los Seniors, se quedarán solo hasta las doce y media de la noche, y los pequeños hasta las once, y 2. Todo el mundo para entrar tiene que tener pareja.-Se oyeron murmullos de todos nosotros, naturalmente los pequeños no tenían problema, pero los mayores...-Sí, y no hay más que hablar, a la, hasta la hora hacer lo que queráis.
Yo llevaba una faldita blanca y una camiseta junto con unas manoletinas en un tono neutro, todo el mundo, y digo todo el mundo, tenía pareja. Cuando nos mandaron entrar fueron revisando a que entráramos, nos quedamos fuera seis personas, cuatro mayores y dos pequeños.
-¿Vais a hacer parejas?-No contestamos ninguno. Como diez minutos después nos hicieron parejas los monitores. Los peques juntos, y de los mayores me tocó con uno gordito y al otro chico con una chica, en cuanto entré por la puerta con mi pareja obligatoria nos soltamos y no nos volvimos a ver.
Estuve bailando todas con mi grupo de habitación, o sea, mis amigas, hasta que empezaron las temidas canciones lentas, Ana se puso con su novio, el resto nos quedamos quietas y algunas decidimos irnos a por algo de beber mientras que las otras bailaban.
Cuando iba en dirección a la barra de bebidas...:
-Eh, eres tú.-Era el chico que me había visto medio llorar mientras corría.
-Eh... Hola.
-¿Bailas?-Me tendió una mano y yo se la cogí.
Bailamos una canción lenta y muy bonita.
-No sé bailar.-Le dije.
-No importa, es así.-Me enseñó.-Oye... ¿estás mejor que esta mañana?
-¿Cómo?-Le miré a los ojos y me estaba sonriendo.-Ah... sí, mucho mejor, gracias.
-¿Qué ocurrió esta mañana?
-Nada, un problema que me surgió con unas chicas...
-Serán estúpidas porque tu eres una gran persona.-Me lo dijo sonriendo y era lo más bonito que me habían dicho, estuve bailando y le di las gracias y luego me disculpé unos segundos antes de que acabara la canción y me fui al baño.
Cuando volví seguían con las lentas, así que vi una silla y me senté.
Como una canción después vi a un chico que se dirigía hacia mí.
-¿Bailas?-Era Juan.
-Vale.-Le cogí la mano.
Bailamos como recientemente me había enseñado el otro chico.
Lento. Apacible. Suave.
-Lo siento.-Le dije.-Por lo de esta mañana.
-¿Por qué lo vas a sentir? ¿Por que me gustes?
-Am.... supongo que sí.
-Eres tontísima.
-¡No te burles de mí!-Protesté mientras le daba un puñetazo en el hombro.
-¡Ay!
-Bueno, pues eso, que lo siento.
-No pasa nada, tranquila, además solo queda esta noche y mañana por la mañana.
Le miré a los ojos, le sonreí y le di un beso en la mejilla, suave, lento, dulce.
-Le prefiero en los labios.-Me dijo. Le miré seriamente.-Vale, vale.
Se acabó la canción, pero justo al final me abracé a él, él se asombró pero me correspodió al abrazo. Y así pasamos la última canción lenta de la noche, pero antes de separarnos, le susurré:
-Aunque seas por fuera un capullo, eres genial, y guapo, pero genial.
El resto de la noche la pasé bailando y a las doce y media mis amigas y yo lloramos porque era el final del campamento.
domingo, 2 de octubre de 2011
Y es que nada es lo que parece, que son todos iguales pero todos diferentes, parecidos a su manera pero cada uno como un iceberg, nada más muestra la punta de lo que son realmente.
... Estábamos Álvaro y yo en mi casa, mis padres se habían ido con hermana al pueblo y no iba a estar nadie en mucho tiempo.
Estábamos con una película, un bol vacío, con restos del maíz de las palomitas que no se habían echo, yo llevaba unos pantalones cortos y una camiseta anche, él llevaba una camiseta roja y unos vaqueros, y nos estábamos dando el lote.
-Am... Verónica...
-Dime.
-¿Tienes un condón?
No le contesté, le di mi respuesta a modo de mordisco.
-Me lo tomo como un no.
Le di un beso.
-He acertado.
-Es que a veces no se puede tener todo.-Le dije.
-¿A no?
-No.
-Eso es malo.
-¿Por qué?
-Porque entonces no se porque te tengo a ti.
-Bobo.
Le seguí besando.
Sí, lo hicimos exactamente por primera vez el mes pasado, estoy hablando de que yo voy a cumplir los dieciséis y él ya lo tiene, nos llevamos casi un año, casi. Solamente lo hemos echo una vez, antes de que yo viniera al campamento y se lo conté.
Justo después de que me lo dijera empezamos a jugar con el condón mientras nos íbamos quitando la ropa.
Y entonces fue cuando volví a la realidad por segunda vez. Juan me estaba mirando con cara rara porque yo estaba ida y luego la cambió a "¿Por qué no me dejas?"
-No quiero.
-No, en realidad sí que quieres pero no puedes.
-Mira, puedo hacer lo que me da la gana...-Me dio un pico (básicamente porque le aparté).
-¿Ves? No puedes.
-Sí puedo pero es que yo QUIERO-y eso se lo dije muy despacio-a Álvaro, ¿vale? Y no quiero tener nada contigo ni nada, si toda yo entera quisiera tener algo contigo te seguiría, pero no quiero.
Me puse la camiseta y me fui. Justo cuando bajaba me encontré a la chica con la que le vi besándose a Juan y a ella la otra noche.
-Tu amigo no entiende las cosas, ¿verdad?
-Es posible, ¿está allí arriba?
-Sí.
Día trece:
Ese día por la noche fue la caña, jugamos a un juego de policías y traficantes, había dos grupos de traficantes y uno tenía que cambiar las bolitas de papel albal que tenía por garbanzos y viceversa, pero si la pasma te pillaba malo, te tocaba hacer pruebas y escapar de la cárcel.
Esa noche, a eso de las dos y media o tres de la mañana, cuando ya los monitores estaban dormidos, las habitaciones de chicos (la de Juan) y la mía nos juntamos, estuvimos jugando a botella, bueno, estuvieron jugando a botella, una chica y yo nos quedamos viendo, las dos porque teníamos novio, pero cuando llevábamos media hora jugando, tiró Juan con la botella, y justamente la tocó a la chica que no jugaba, pero ella dijo que no. Salió perdiendo, la sujetaron un montón de chicas y a mi unos chicos para evitar que la soltara de las chicas y él la besó, cuando dejaron de besarse ella dijo:
-¿Pero estabais seguros de que era a mí y no a Verónica?
-Sí.-Dijeron muchos.
Pero saltó el graciosos de turno:
-Si la hemos obligado a una que no jugaba... ¿por qué no a la otra?
En ese momento juro que abrí al puerta y me fui a mi habitación, pero salieron los chicos detrás de mi y las dos habitaciones nos trasladamos a la nuestra.
Allí me rodearon todos, incluso la chica que tenía novio a la que ya la habían obligado, me sujetaron por todos lados, ya os podéis imaginar el show, el caso es que cuando ya no puedo hacer nada más que respirar viene Juan, entra por la puerta:
-¿Pero que hacéis?
-Bésala.
-Ella no quiere.
-Pero el juego es así.
Me miró Juan, su cara quería decir "Vale, no lo haré." Por lo que quería decir que yo tenía una cara que decía "No me obligues por favor."
-No lo voy a hacer, si ella no quiere yo no lo voy a hacer.
-Tío no te rajes ahora. Todo lo que hemos hablado por las noches todos y ahora que llega este momento vas tú y te rajas.
El resto de personas de la habitación y yo le miramos.
-Venga tronco. Bésala. Bésala. Bésala.
Todos empezaron a cantar eso y cuando Juan e dio la vuelta hacia la puerta uno se interpuso en su camino.
Le rodearon, incluso algunos que me retenían se fueron dado que yo tenía menos fuerza que él.
Cuando apenas separaban veinte centímetros nuestras cabezas nos cogieron a los dos las cabezas y las unieron hasta que nuestros labios se rozaron. Llegados a este punto que yo seguía respirando porque era lo único que podía hacer él debió pensar que ya que al final a ocurrido vamos a aprovecharlo, así que empezó a besarme, besos dulces y suaves, dado que yo no movía la boca y no podía mover la cabeza.
Después de aproximadamente un minuto que me pareció una eternidad me soltaron la cabeza y yo me eché hacia atrás en un acto reflejo, él se quedó allí, me miró y se fue de la habitación.
Supe que le habían soltado la cabeza cuando la movió de la derecha a la izquierda.
Luego se fueron todos a la habitación de los chicos donde estaba la botella y siguieron jugando.
Yo me puse el pijama, ya había tenido la noche lo suficiente movida como para seguir.
Cuando me había quitado la camiseta del pijama para quitarme el sujetador (porque nos le habíamos puesto para ir a la habitación de los chicos) entró Juan:
-Lo siento.
-Vete.
Me metí corriendo entre as dos literas que mas alejadas estaban de la puerta.
Me vio que estaba con la camiseta por delante del pecho:
-Perdona, vístete.
Me puse la camiseta y salí de las literas en busca de mi sujetador blanco y negro de Snoopy para guardarle en la taquilla y subirme a la cama a dormir.
-Vete. Estoy cansada. Quiero dormir.
-Solo venía a pedirte perdón y...
-¿Y qué más? Mira ya me has pedido perdón, ahora me voy a dormir.
Supe que había sido borde por la forma en la que sonó la puerta.
-¿Qué haces ahí?
-Mmm...
-¡Shh!
Susurros.
Día catorce:
-¿Qué tal anoche jugando a botella?
-Estoy con el amigo de Juan.-Me dijo Ana.
-¡ Enhorabuena!
Otras dos chicas a parte de ella triunfaron esa noche.
-¿Y tú que tal con Juan?-Me dijo Ana.
-Nada, me pareció fatal, yo no quería que me besara, además, ¿por qué lo dices así?-
-Nada, nada...
-Que si no te ahogas, como tu que te estás ahogando en tu propia mentira de nada nada... ¿Por qué?
-Pues porque... cuando llegamos y me iba a subir a la litera de al lado de la tuya... me encontré a Juan durmiendo encima de mi saco de dormir a tu lado mirando hacia a ti pero dormido.
-¿Que qué?
Estábamos con una película, un bol vacío, con restos del maíz de las palomitas que no se habían echo, yo llevaba unos pantalones cortos y una camiseta anche, él llevaba una camiseta roja y unos vaqueros, y nos estábamos dando el lote.
-Am... Verónica...
-Dime.
-¿Tienes un condón?
No le contesté, le di mi respuesta a modo de mordisco.
-Me lo tomo como un no.
Le di un beso.
-He acertado.
-Es que a veces no se puede tener todo.-Le dije.
-¿A no?
-No.
-Eso es malo.
-¿Por qué?
-Porque entonces no se porque te tengo a ti.
-Bobo.
Le seguí besando.
Sí, lo hicimos exactamente por primera vez el mes pasado, estoy hablando de que yo voy a cumplir los dieciséis y él ya lo tiene, nos llevamos casi un año, casi. Solamente lo hemos echo una vez, antes de que yo viniera al campamento y se lo conté.
Justo después de que me lo dijera empezamos a jugar con el condón mientras nos íbamos quitando la ropa.
Y entonces fue cuando volví a la realidad por segunda vez. Juan me estaba mirando con cara rara porque yo estaba ida y luego la cambió a "¿Por qué no me dejas?"
-No quiero.
-No, en realidad sí que quieres pero no puedes.
-Mira, puedo hacer lo que me da la gana...-Me dio un pico (básicamente porque le aparté).
-¿Ves? No puedes.
-Sí puedo pero es que yo QUIERO-y eso se lo dije muy despacio-a Álvaro, ¿vale? Y no quiero tener nada contigo ni nada, si toda yo entera quisiera tener algo contigo te seguiría, pero no quiero.
Me puse la camiseta y me fui. Justo cuando bajaba me encontré a la chica con la que le vi besándose a Juan y a ella la otra noche.
-Tu amigo no entiende las cosas, ¿verdad?
-Es posible, ¿está allí arriba?
-Sí.
Día trece:
Ese día por la noche fue la caña, jugamos a un juego de policías y traficantes, había dos grupos de traficantes y uno tenía que cambiar las bolitas de papel albal que tenía por garbanzos y viceversa, pero si la pasma te pillaba malo, te tocaba hacer pruebas y escapar de la cárcel.
Esa noche, a eso de las dos y media o tres de la mañana, cuando ya los monitores estaban dormidos, las habitaciones de chicos (la de Juan) y la mía nos juntamos, estuvimos jugando a botella, bueno, estuvieron jugando a botella, una chica y yo nos quedamos viendo, las dos porque teníamos novio, pero cuando llevábamos media hora jugando, tiró Juan con la botella, y justamente la tocó a la chica que no jugaba, pero ella dijo que no. Salió perdiendo, la sujetaron un montón de chicas y a mi unos chicos para evitar que la soltara de las chicas y él la besó, cuando dejaron de besarse ella dijo:
-¿Pero estabais seguros de que era a mí y no a Verónica?
-Sí.-Dijeron muchos.
Pero saltó el graciosos de turno:
-Si la hemos obligado a una que no jugaba... ¿por qué no a la otra?
En ese momento juro que abrí al puerta y me fui a mi habitación, pero salieron los chicos detrás de mi y las dos habitaciones nos trasladamos a la nuestra.
Allí me rodearon todos, incluso la chica que tenía novio a la que ya la habían obligado, me sujetaron por todos lados, ya os podéis imaginar el show, el caso es que cuando ya no puedo hacer nada más que respirar viene Juan, entra por la puerta:
-¿Pero que hacéis?
-Bésala.
-Ella no quiere.
-Pero el juego es así.
Me miró Juan, su cara quería decir "Vale, no lo haré." Por lo que quería decir que yo tenía una cara que decía "No me obligues por favor."
-No lo voy a hacer, si ella no quiere yo no lo voy a hacer.
-Tío no te rajes ahora. Todo lo que hemos hablado por las noches todos y ahora que llega este momento vas tú y te rajas.
El resto de personas de la habitación y yo le miramos.
-Venga tronco. Bésala. Bésala. Bésala.
Todos empezaron a cantar eso y cuando Juan e dio la vuelta hacia la puerta uno se interpuso en su camino.
Le rodearon, incluso algunos que me retenían se fueron dado que yo tenía menos fuerza que él.
Cuando apenas separaban veinte centímetros nuestras cabezas nos cogieron a los dos las cabezas y las unieron hasta que nuestros labios se rozaron. Llegados a este punto que yo seguía respirando porque era lo único que podía hacer él debió pensar que ya que al final a ocurrido vamos a aprovecharlo, así que empezó a besarme, besos dulces y suaves, dado que yo no movía la boca y no podía mover la cabeza.
Después de aproximadamente un minuto que me pareció una eternidad me soltaron la cabeza y yo me eché hacia atrás en un acto reflejo, él se quedó allí, me miró y se fue de la habitación.
Supe que le habían soltado la cabeza cuando la movió de la derecha a la izquierda.
Luego se fueron todos a la habitación de los chicos donde estaba la botella y siguieron jugando.
Yo me puse el pijama, ya había tenido la noche lo suficiente movida como para seguir.
Cuando me había quitado la camiseta del pijama para quitarme el sujetador (porque nos le habíamos puesto para ir a la habitación de los chicos) entró Juan:
-Lo siento.
-Vete.
Me metí corriendo entre as dos literas que mas alejadas estaban de la puerta.
Me vio que estaba con la camiseta por delante del pecho:
-Perdona, vístete.
Me puse la camiseta y salí de las literas en busca de mi sujetador blanco y negro de Snoopy para guardarle en la taquilla y subirme a la cama a dormir.
-Vete. Estoy cansada. Quiero dormir.
-Solo venía a pedirte perdón y...
-¿Y qué más? Mira ya me has pedido perdón, ahora me voy a dormir.
Supe que había sido borde por la forma en la que sonó la puerta.
-¿Qué haces ahí?
-Mmm...
-¡Shh!
Susurros.
Día catorce:
-¿Qué tal anoche jugando a botella?
-Estoy con el amigo de Juan.-Me dijo Ana.
-¡ Enhorabuena!
Otras dos chicas a parte de ella triunfaron esa noche.
-¿Y tú que tal con Juan?-Me dijo Ana.
-Nada, me pareció fatal, yo no quería que me besara, además, ¿por qué lo dices así?-
-Nada, nada...
-Que si no te ahogas, como tu que te estás ahogando en tu propia mentira de nada nada... ¿Por qué?
-Pues porque... cuando llegamos y me iba a subir a la litera de al lado de la tuya... me encontré a Juan durmiendo encima de mi saco de dormir a tu lado mirando hacia a ti pero dormido.
-¿Que qué?
jueves, 8 de septiembre de 2011
Lo mejor de todo es lo que no dejas mostrar en el comienzo de algo, ya que lo más apetitoso es lo más oculto.
-¿Qué tal está tu novio Álvaro?-Después de unos minutos de silencio en los que yo miraba por la ventana al igual que Juan, me viene ahora con Álvaro. Yo no lo entiendo y encima recalca lo de novio con un tono burlón.
-Un buen intento de sacar conversación. La verdad es que...-en ese momento me vienen a la mente dos cosas sobre Álvaro, el silencio que acompañó a cuando le dije que Juan el de la nieve estaba aquí y justo después sus palabras: "Tienes libertad de besar a cualquiera." La voz de su madre llamándole y él diciéndome que no podía hablar más y despidiéndose.-..., pues la verdad es que Álvaro está, bueno, no está muy bien, el otro día tubo un accidente pero nada grave, se ha lesionado y ya no podrá hacer nada de lo que le gusta, pero por el resto bien...
-Entonces, ¿tú confías en él?
-Sí.
-¿Y él en ti?
-Sí.
-¿A que viene eso?-le pregunté.
-A nada, simple curiosidad por el motivo por el que lleváis... ¿Cuánto tiempo?
-Nueve meses con este mes, agosto, empezamos en noviembre del año pasado. No es tan raro que alguien dure tanto tiempo.
-No, no es raro, yo sin ir mas lejos tuve una relación de cinco meses, pero si es raro la pareja que hacéis, un cabrón como él y... tú, tú eres su polo opuesto, no sé, es... diferente.
-Lo sé. Oye, cuéntame algo sobre ti, no sé, con quien has estado o algo así.
-Pues mira...-Me contó sus andanzas.
Yo le conté con quién había estado, en total son cuatro con Álvaro, pero me añadí dos más. Y así con el tema fuimos tonteando.
-Te la picas.
-¿Pero estamos tontos?
Me hizo atravesar todo el pasillo y volver hasta donde estábamos y subimos arriba pero la puerta estaba cerrada, hasta que intentó abrirla y no tenia echada la llave se metió y justo pasaban unos monitores y me vieron en las escaleras:
-¿Qué haces ahí?
-Nada, estaba jugando al escondite y...
-Vamos, baja, ahí no se puede estar.
Me siguieron con la mirada hasta que salí por la puerta y "seguí jugando al escondite".
Tres minutos después subí.
-Juan, ¿te han pillado?
-No, me metí en las duchas.-Nos empezamos a reír.
-Bueno, ¿como decías que te gustaban los chicos?
-Algo menos gilipollas que tú.
-Uh, eso es un punto bajo, bueno, ya que estamos en esto, me gustan las chicas como tú.-Me ruboricé.-Como tú, guapas,-dio un paso-listas,-otro-preciosas...-otro-¿paro?
No respondí. Puse las manos en su pecho y él lo tomó como que parara.
-Vale, Álvaro.
Negué con la cabeza.
Le toqué el pelo, el cuello, el pecho, metí la mano por debajo de su camiseta, los pectorales, la tableta.
-Espera-me dijo-Se quitó la camiseta.
-Ahora estoy en desventaja.
-No me la voy a quitar.
Se tiró a por mí y me la acabó quitando.
-No valen las cosquillas.
-Ajá.
Me dio un beso en la mejilla. Otro en la nariz. Otro en la otra mejilla. Otro iba a los labios pero aterrizó en la mejilla. Y me apareció en mi mente la primera vez que Álvaro y yo nos besamos, fue a traición: estábamos él y yo por el centro de la ciudad paseando y acabamos en un jardín, se dedicó todo el camino a juguetear con mi mano y yo le rechazaba la suya, estuvimos así diez minutos, y los otros diez decidí de seguirle el juego y le di la mano. Cuando llegamos allí nos sentamos en el suelo. Me estaba contando una batallita mientras me miraba a los ojos y entonces me besó, fue rápido, se acercó y me besó, luego como vio que yo no le reprochaba nada se acercó rápido, al llegar a mis labios dudó medio segundo pero luego accedió, yo le continué el juego, encime era el día que dimos por comenzada nuestra relación, en noviembre, y hacía mucho frío.
Me tropecé y sujetó por la espalda y yo le toqué el culo sin querer. Álvaro. Me volvió a poner la mano en su pecho. Pero la quité. Sonrió pero no sé por qué.
Paré, no quise seguir, yo amaba a Álvaro y ningún palurdo iba a conseguir que cometiera el mayor error de mi vida y accediera a besarle, ya bastante había palpado su cuerpo.
Pero por lo visto era lo bastante corto para no darse cuenta, vamos, es un chico, no se le puede pedir más, el caso es que me hizo el mismo recorrido que yo palpándome mi cuerpo, evitó mis pecho y pasó a la tripa justo después de la espalda, y cuando estaban sus manos justo debajo de mis pechos ya le paré. Y me vino a la mente...
-Un buen intento de sacar conversación. La verdad es que...-en ese momento me vienen a la mente dos cosas sobre Álvaro, el silencio que acompañó a cuando le dije que Juan el de la nieve estaba aquí y justo después sus palabras: "Tienes libertad de besar a cualquiera." La voz de su madre llamándole y él diciéndome que no podía hablar más y despidiéndose.-..., pues la verdad es que Álvaro está, bueno, no está muy bien, el otro día tubo un accidente pero nada grave, se ha lesionado y ya no podrá hacer nada de lo que le gusta, pero por el resto bien...
-Entonces, ¿tú confías en él?
-Sí.
-¿Y él en ti?
-Sí.
-¿A que viene eso?-le pregunté.
-A nada, simple curiosidad por el motivo por el que lleváis... ¿Cuánto tiempo?
-Nueve meses con este mes, agosto, empezamos en noviembre del año pasado. No es tan raro que alguien dure tanto tiempo.
-No, no es raro, yo sin ir mas lejos tuve una relación de cinco meses, pero si es raro la pareja que hacéis, un cabrón como él y... tú, tú eres su polo opuesto, no sé, es... diferente.
-Lo sé. Oye, cuéntame algo sobre ti, no sé, con quien has estado o algo así.
-Pues mira...-Me contó sus andanzas.
Yo le conté con quién había estado, en total son cuatro con Álvaro, pero me añadí dos más. Y así con el tema fuimos tonteando.
-Te la picas.
-¿Pero estamos tontos?
Me hizo atravesar todo el pasillo y volver hasta donde estábamos y subimos arriba pero la puerta estaba cerrada, hasta que intentó abrirla y no tenia echada la llave se metió y justo pasaban unos monitores y me vieron en las escaleras:
-¿Qué haces ahí?
-Nada, estaba jugando al escondite y...
-Vamos, baja, ahí no se puede estar.
Me siguieron con la mirada hasta que salí por la puerta y "seguí jugando al escondite".
Tres minutos después subí.
-Juan, ¿te han pillado?
-No, me metí en las duchas.-Nos empezamos a reír.
-Bueno, ¿como decías que te gustaban los chicos?
-Algo menos gilipollas que tú.
-Uh, eso es un punto bajo, bueno, ya que estamos en esto, me gustan las chicas como tú.-Me ruboricé.-Como tú, guapas,-dio un paso-listas,-otro-preciosas...-otro-¿paro?
No respondí. Puse las manos en su pecho y él lo tomó como que parara.
-Vale, Álvaro.
Negué con la cabeza.
Le toqué el pelo, el cuello, el pecho, metí la mano por debajo de su camiseta, los pectorales, la tableta.
-Espera-me dijo-Se quitó la camiseta.
-Ahora estoy en desventaja.
-No me la voy a quitar.
Se tiró a por mí y me la acabó quitando.
-No valen las cosquillas.
-Ajá.
Me dio un beso en la mejilla. Otro en la nariz. Otro en la otra mejilla. Otro iba a los labios pero aterrizó en la mejilla. Y me apareció en mi mente la primera vez que Álvaro y yo nos besamos, fue a traición: estábamos él y yo por el centro de la ciudad paseando y acabamos en un jardín, se dedicó todo el camino a juguetear con mi mano y yo le rechazaba la suya, estuvimos así diez minutos, y los otros diez decidí de seguirle el juego y le di la mano. Cuando llegamos allí nos sentamos en el suelo. Me estaba contando una batallita mientras me miraba a los ojos y entonces me besó, fue rápido, se acercó y me besó, luego como vio que yo no le reprochaba nada se acercó rápido, al llegar a mis labios dudó medio segundo pero luego accedió, yo le continué el juego, encime era el día que dimos por comenzada nuestra relación, en noviembre, y hacía mucho frío.
Me tropecé y sujetó por la espalda y yo le toqué el culo sin querer. Álvaro. Me volvió a poner la mano en su pecho. Pero la quité. Sonrió pero no sé por qué.
Paré, no quise seguir, yo amaba a Álvaro y ningún palurdo iba a conseguir que cometiera el mayor error de mi vida y accediera a besarle, ya bastante había palpado su cuerpo.
Pero por lo visto era lo bastante corto para no darse cuenta, vamos, es un chico, no se le puede pedir más, el caso es que me hizo el mismo recorrido que yo palpándome mi cuerpo, evitó mis pecho y pasó a la tripa justo después de la espalda, y cuando estaban sus manos justo debajo de mis pechos ya le paré. Y me vino a la mente...
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Carpe diem, mítica frase.
Ese día la amenaza no se cumplió en la piscina, ni en las piraguas como nos pensábamos todas, sino que se cumplió en las duchas: habían cerrado la tubería por donde va el agua caliente y solo había agua fría, en las canoas nos habían tirado hundiendo la canoa, en la piscina estuvimos las chicas jugando, pero claro, estábamos sucias y queríamos ducharnos, bueno, pues con agua fría, metiéndonos con cubos en las duchas de los chicos y recorriendo todo el pasillo con el agua y duchándonos en nuestras duchas con los cubos de la fregona que siempre están en los baños.
Son unos estúpidos.
Por la noche llegó una de mis noches favoritas: la noche del cuento:
Nos contaban un cuento los monitores, nos dividían en grupos y teníamos que ir haciendo el final del cuento nosotros mismos, según las pistas y como lo interpretáramos, y luego hacer como un teatro representando nuestro cuanto, la caña.
Ese día Álvaro me dijo que tenía libertad de besar a cualquiera en el campamento, después llamé a mis amigas y estuvimos hablando de ello media hora, finalmente decidí pasar del tema y me dormí.
Quinto día y sexto día:
El quinto día transcurrió sin dificultades ni nada nuevo, la única novedad es que Ana empezaba a causar sensación con el amigo de Juan, Alberto. El sexto día fue mas bien extraño, Juan y yo... tonteamos mucho ese día y nuestras caras estuvieron a diez centímetros de distancia, y lo peor es cuando digo que eso ocurrió en el baño de las chicas porque yo me iba al baño el me vio y me "secuestró" hasta el baño y luego me dijo que era broma y nos pusimos a hablar y a tontear... hasta que ese día por la madrugada lo vi cuando yo iba al baño porque antes no había ido a punto de besar a otra chica que era de mi cuarto porque sé que una salió antes que yo y aun no había vuelto y era rubia, a mí me dolió mucho y me fui corriendo después de cortarles el rollo.
Séptimo día:
La mitad de la semana, los monitores nos habían prometido algo nuevo y así fue: ¡Nos llevaron de excursión!
Fuimos a la ciudad a la que pertenecía el pueblo, nos pasamos allí el día y luego por la noche hicimos otra de mis cosas favoritas, dado que nos habíamos cansado después de estar en la ciudad, hicimos una casa del terror.
Decoraron de terror todo el edificio del albergue, la "visita" empezaba en el comedor, continuaba por las escaleras del baño de los chicos pero antes de subir había una monitora al estilo niña del exorcista con la que grité mucho, nos metimos en su baño y... ¡Un monitor salió por encima de las duchas! Nos señaló lo del espejo y ponía (con lo que estoy segura era ketchup) "IROS YA O ACABAREIS COMO YO".
Luego, el pasillo estaba totalmente al estilo cementerio, atravesamos el pasillo y bajamos por las escaleras de nuestro baño y al igual que en el pie de las escaleras del baño de los chicos nos esperaba otra sorpresa, en este caso una mesa con otro monitor, este monitor estaba todo de rojo y cuando íbamos a salir la puerta se cerró y el se sentó, estuvimos dando vueltas por la mesa hasta que la puerta se abrió, pero yo me quedé quieta como en estado de shock y durante medio minuto no podía hacer más que gritar hasta que Ana volvió y me gritó que saliera.
Al salir debía de estar pálida, Juan me vio y vino corriendo a ver que me había pasado y yo le dije que nada. Esa noche casi no dormía, pero compartí cama con Ana sino no estaría agusto.
Octavo, noveno y décimo día:
El octavo día quedó claro que Ana y Alberto estaban juntos, y otra compañera de mi cuarto también tenía novio, todo ocurrió en la excursión por el río que acabó en el pueblo, debieron de "declarare y besarse" en esa excursión. Ese día discutí con Juan por el incidente de la otra noche.
El noveno día estuvimos jugando solo las chicas a verdad o prueba y el décimo día nos fuimos otra vez al pueblo y compré los recuerdos y regalos y alguna guarrería. Ese día por la noche jugamos a los continentes: éramos cada uno un continente y era algo parecido a un OT, pero al final cada uno decía una canción con su continente, a mí me tocó Oceanía y a Juan también pero casi ni nos miramos.
El día once:
Ese día por la tarde estuvimos preparando un poco lo del último día, y lo mejor de todo es que por las mañanas ya nos dejaban elegir la multiaventura, y claro, repetimos todo: el paso del mono (que es atravesar el río por una cuerda sobré él y volver), tirolina, piraguismo, tiro con arco y escalada.
Son unos estúpidos.
Por la noche llegó una de mis noches favoritas: la noche del cuento:
Nos contaban un cuento los monitores, nos dividían en grupos y teníamos que ir haciendo el final del cuento nosotros mismos, según las pistas y como lo interpretáramos, y luego hacer como un teatro representando nuestro cuanto, la caña.
Ese día Álvaro me dijo que tenía libertad de besar a cualquiera en el campamento, después llamé a mis amigas y estuvimos hablando de ello media hora, finalmente decidí pasar del tema y me dormí.
Quinto día y sexto día:
El quinto día transcurrió sin dificultades ni nada nuevo, la única novedad es que Ana empezaba a causar sensación con el amigo de Juan, Alberto. El sexto día fue mas bien extraño, Juan y yo... tonteamos mucho ese día y nuestras caras estuvieron a diez centímetros de distancia, y lo peor es cuando digo que eso ocurrió en el baño de las chicas porque yo me iba al baño el me vio y me "secuestró" hasta el baño y luego me dijo que era broma y nos pusimos a hablar y a tontear... hasta que ese día por la madrugada lo vi cuando yo iba al baño porque antes no había ido a punto de besar a otra chica que era de mi cuarto porque sé que una salió antes que yo y aun no había vuelto y era rubia, a mí me dolió mucho y me fui corriendo después de cortarles el rollo.
Séptimo día:
La mitad de la semana, los monitores nos habían prometido algo nuevo y así fue: ¡Nos llevaron de excursión!
Fuimos a la ciudad a la que pertenecía el pueblo, nos pasamos allí el día y luego por la noche hicimos otra de mis cosas favoritas, dado que nos habíamos cansado después de estar en la ciudad, hicimos una casa del terror.
Decoraron de terror todo el edificio del albergue, la "visita" empezaba en el comedor, continuaba por las escaleras del baño de los chicos pero antes de subir había una monitora al estilo niña del exorcista con la que grité mucho, nos metimos en su baño y... ¡Un monitor salió por encima de las duchas! Nos señaló lo del espejo y ponía (con lo que estoy segura era ketchup) "IROS YA O ACABAREIS COMO YO".
Luego, el pasillo estaba totalmente al estilo cementerio, atravesamos el pasillo y bajamos por las escaleras de nuestro baño y al igual que en el pie de las escaleras del baño de los chicos nos esperaba otra sorpresa, en este caso una mesa con otro monitor, este monitor estaba todo de rojo y cuando íbamos a salir la puerta se cerró y el se sentó, estuvimos dando vueltas por la mesa hasta que la puerta se abrió, pero yo me quedé quieta como en estado de shock y durante medio minuto no podía hacer más que gritar hasta que Ana volvió y me gritó que saliera.
Al salir debía de estar pálida, Juan me vio y vino corriendo a ver que me había pasado y yo le dije que nada. Esa noche casi no dormía, pero compartí cama con Ana sino no estaría agusto.
Octavo, noveno y décimo día:
El octavo día quedó claro que Ana y Alberto estaban juntos, y otra compañera de mi cuarto también tenía novio, todo ocurrió en la excursión por el río que acabó en el pueblo, debieron de "declarare y besarse" en esa excursión. Ese día discutí con Juan por el incidente de la otra noche.
El noveno día estuvimos jugando solo las chicas a verdad o prueba y el décimo día nos fuimos otra vez al pueblo y compré los recuerdos y regalos y alguna guarrería. Ese día por la noche jugamos a los continentes: éramos cada uno un continente y era algo parecido a un OT, pero al final cada uno decía una canción con su continente, a mí me tocó Oceanía y a Juan también pero casi ni nos miramos.
El día once:
Ese día por la tarde estuvimos preparando un poco lo del último día, y lo mejor de todo es que por las mañanas ya nos dejaban elegir la multiaventura, y claro, repetimos todo: el paso del mono (que es atravesar el río por una cuerda sobré él y volver), tirolina, piraguismo, tiro con arco y escalada.
El día doce:
Esa tarde, después de la piscina y de merendar -había Nocilla- ocurrió algo...digamos extraño.
Juan y yo recuperamos nuestro tonteo, y eso era malo para mí, la otra vez que tonteamos ya me intentó besar, pero esta vez... fue a más.
martes, 30 de agosto de 2011
Solamente hay tres palabras que nos definen: Locos, locos everywhere.
Esa noche nos quedamos hablando todas las de la habitación hasta tarde.
Al día siguiente, después de desayunar nos tocaba dos horas de inglés o de fútbol. Al llegar a la sala principal, como era normal éramos todas chicas menos dos o tres niños de unos doce año o así. Nos tocó hacer tiro con arco. Vale, es un echo, no valgo para tirar flechas como la mitad de los que estábamos allí, pero por lo menos de las once flechas cinco me entraron y una en el círculo amarillo.
Por la tarde, en el tiempo de piscina del primer día en la pisci se decidieron (por llamarlo de alguna manera) los amigos del campamento, lo digo básicamente porque nos fuimos dividiendo por grupos:
Estábamos todas las de mi habitación haciendo un círculo con las toallas, cada una a su rollo sí, pero todas juntas, y en lo que yo hablaba con Ana unos chicos nos empezaron a picar, al final se unieron a nosotros, los chicos eran los de la habitación dieciséis, vamos, que estábamos las habitaciones extremas: la uno y la dieciséis. Y sí, en teoría también es la habitación de Juan, solo que hoy se ha pasado toda la tarde con dos amigos (uno era su compañero de bus) en el agua.
Por la noche nos hicieron un juego extraño que no sabría como definir.
Pero a la hora de acostarnos, a eso de la una y media de la mañana en mi habitación hubo tema de conversación:
-Ey Ana, yo sé que a ti te gusta uno de la habitación, ¿quién es?
-Nadie.
-Venga.
-Es verdad, yo vi que mirabas hacía su grupo antes de que vinieran muy fijamente.-Metí cizaña yo también.
-No, no.
-Sí, te pasaste la tarde mirando hacía su sitio.
-En eso pueden tener razón porque mientras hablaba contigo mirabas mucho detrás de mi y por allí es donde estaban estos sentados, hasta que se vinieron todos menos Juan y los amigos... ¡Oh Dios mío!-En ese momento lo comprendí todo: La gustaba uno de los tres y casi de fijo que es Juan.-Te gusta uno de los tres chicos que había allí.
-¡Pero si no les conozco! Bueno, solamente a uno pero eso no significa...
-Te gusta ese chico.
En ese momento me dio un vuelco al corazón y lo que me parecía una tontería se acababa de convertir en una gran conversación.
-¿Cómo se llama ese chico?
-Juan.
-¿Alguien más de aquí le conoce?
Silencio sepulcral.
-¡Verónica!-Me ruboricé cuando todas me miraron, eso no es muy normal en mí.
-¿Le conoces? ¡A ti también te gusta!
-No, yo tengo novio.
Y a partir de ese momento la conversación se tornó en el tema de Álvaro: todo sobre él.
Ana me dirigió una mirada únicamente a mí que decía una claro: Gracias, te debo una.
Tercer día:
Ese día por la tarde en la piscina los chicos decidieron pasar al ataque.
Mientras cogían a tres chicas de mi habitación (incluida Ana) yo me quedé mirando como las amenazaban con echarlas al agua. Mi ventaja era que yo tenía ropa, aun estaba con la regla y no soy muy amiga de los tampones, el caso es que me vino un chico monísimo, alto, moreno, ojos claros verdes , pelo castaño tirando a rubio, increíble.
-¡Ey!
-Hola.
-Te voy ha hacer un favor, ven, vamos a divertirnos. ¿Cómo te llamas?
-Verónica, Vero, ¿y tú?
-Alberto, pero eso ahora da igual porque te estás aburriendo.
Me miró de arriba a abajo.
-Sube las manos arriba.
-¿Para qué?
-Tu hazlo.
Lo hice y... ¡me quitó la camiseta!
-¿Pero que haces? ¿Y si no hubiera llevado el bikini?
-Por eso te he mirado.
-Uhh, que bikini más sexi, el fucsia te queda de maravilla.
Ese era Juan, le eché una mirada que decía claramente: "Y tú para que te metes borde."
De repente, todos se callaron.
-Vero, ese pantalón es de agua, ¿no?
-Sí, ¿por qué?
-Chicos, una, dos y tres. ¡Al agua!
Y fuimos, las tres chicas y yo al agua.
Lo primero que sentí fue un abrazo de Juan, lo siguiente un salto, y luego el agua.
Claramente esto no iba a quedar así, así que...a hacer aguadillas se ha dicho.
-Juan.
-Dime.
-¡Morirás entre terrible sufrimiento!
Cuándo salimos ya eran las seis menos cuarto, me compré un regaliz y nos fuimos a merendar.
Esa tarde teñimos camisetas, las del campamento, y yo tuneé la mía, la corté las mangas y la amplié un poco el cuello.
Por la noche decidimos intentar gastar una broma a los chicos que dio resultado, puesto que esta noche los monitores les mandaron correr al rededor del albergue y después de una hora corriendo cayeron rendidos en la cama; así que a las tres de la mañana, entramos en su cuarto, después de atravesar todo el pasillo, y vimos a uno de pies en frente de la puerta con los ojos cerrados: era sonámbulo. Yo solté un grito que fue amortiguado por mi mano.
Cuarto día:
A las ocho y media de la mañana nos levantan como siempre con la música a tope.
De repente oímos fritos y risas que proceden de una habitación. Bajamos a desayunar.
Los monitores ven mi camiseta y las de mis amigas y nos miraron con una mirada que claramente decía: "NO teníais que cortarlas."
Vemos a los chicos con la cara y los brazos rojos, se acerca un solo chico a nosotros:
-Solo os digo de parte de toda la habitación que hoy de multiaventura toca piraguas.
Al día siguiente, después de desayunar nos tocaba dos horas de inglés o de fútbol. Al llegar a la sala principal, como era normal éramos todas chicas menos dos o tres niños de unos doce año o así. Nos tocó hacer tiro con arco. Vale, es un echo, no valgo para tirar flechas como la mitad de los que estábamos allí, pero por lo menos de las once flechas cinco me entraron y una en el círculo amarillo.
Por la tarde, en el tiempo de piscina del primer día en la pisci se decidieron (por llamarlo de alguna manera) los amigos del campamento, lo digo básicamente porque nos fuimos dividiendo por grupos:
Estábamos todas las de mi habitación haciendo un círculo con las toallas, cada una a su rollo sí, pero todas juntas, y en lo que yo hablaba con Ana unos chicos nos empezaron a picar, al final se unieron a nosotros, los chicos eran los de la habitación dieciséis, vamos, que estábamos las habitaciones extremas: la uno y la dieciséis. Y sí, en teoría también es la habitación de Juan, solo que hoy se ha pasado toda la tarde con dos amigos (uno era su compañero de bus) en el agua.
Por la noche nos hicieron un juego extraño que no sabría como definir.
Pero a la hora de acostarnos, a eso de la una y media de la mañana en mi habitación hubo tema de conversación:
-Ey Ana, yo sé que a ti te gusta uno de la habitación, ¿quién es?
-Nadie.
-Venga.
-Es verdad, yo vi que mirabas hacía su grupo antes de que vinieran muy fijamente.-Metí cizaña yo también.
-No, no.
-Sí, te pasaste la tarde mirando hacía su sitio.
-En eso pueden tener razón porque mientras hablaba contigo mirabas mucho detrás de mi y por allí es donde estaban estos sentados, hasta que se vinieron todos menos Juan y los amigos... ¡Oh Dios mío!-En ese momento lo comprendí todo: La gustaba uno de los tres y casi de fijo que es Juan.-Te gusta uno de los tres chicos que había allí.
-¡Pero si no les conozco! Bueno, solamente a uno pero eso no significa...
-Te gusta ese chico.
En ese momento me dio un vuelco al corazón y lo que me parecía una tontería se acababa de convertir en una gran conversación.
-¿Cómo se llama ese chico?
-Juan.
-¿Alguien más de aquí le conoce?
Silencio sepulcral.
-¡Verónica!-Me ruboricé cuando todas me miraron, eso no es muy normal en mí.
-¿Le conoces? ¡A ti también te gusta!
-No, yo tengo novio.
Y a partir de ese momento la conversación se tornó en el tema de Álvaro: todo sobre él.
Ana me dirigió una mirada únicamente a mí que decía una claro: Gracias, te debo una.
Tercer día:
Ese día por la tarde en la piscina los chicos decidieron pasar al ataque.
Mientras cogían a tres chicas de mi habitación (incluida Ana) yo me quedé mirando como las amenazaban con echarlas al agua. Mi ventaja era que yo tenía ropa, aun estaba con la regla y no soy muy amiga de los tampones, el caso es que me vino un chico monísimo, alto, moreno, ojos claros verdes , pelo castaño tirando a rubio, increíble.
-¡Ey!
-Hola.
-Te voy ha hacer un favor, ven, vamos a divertirnos. ¿Cómo te llamas?
-Verónica, Vero, ¿y tú?
-Alberto, pero eso ahora da igual porque te estás aburriendo.
Me miró de arriba a abajo.
-Sube las manos arriba.
-¿Para qué?
-Tu hazlo.
Lo hice y... ¡me quitó la camiseta!
-¿Pero que haces? ¿Y si no hubiera llevado el bikini?
-Por eso te he mirado.
-Uhh, que bikini más sexi, el fucsia te queda de maravilla.
Ese era Juan, le eché una mirada que decía claramente: "Y tú para que te metes borde."
De repente, todos se callaron.
-Vero, ese pantalón es de agua, ¿no?
-Sí, ¿por qué?
-Chicos, una, dos y tres. ¡Al agua!
Y fuimos, las tres chicas y yo al agua.
Lo primero que sentí fue un abrazo de Juan, lo siguiente un salto, y luego el agua.
Claramente esto no iba a quedar así, así que...a hacer aguadillas se ha dicho.
-Juan.
-Dime.
-¡Morirás entre terrible sufrimiento!
Cuándo salimos ya eran las seis menos cuarto, me compré un regaliz y nos fuimos a merendar.
Esa tarde teñimos camisetas, las del campamento, y yo tuneé la mía, la corté las mangas y la amplié un poco el cuello.
Por la noche decidimos intentar gastar una broma a los chicos que dio resultado, puesto que esta noche los monitores les mandaron correr al rededor del albergue y después de una hora corriendo cayeron rendidos en la cama; así que a las tres de la mañana, entramos en su cuarto, después de atravesar todo el pasillo, y vimos a uno de pies en frente de la puerta con los ojos cerrados: era sonámbulo. Yo solté un grito que fue amortiguado por mi mano.
Cuarto día:
A las ocho y media de la mañana nos levantan como siempre con la música a tope.
De repente oímos fritos y risas que proceden de una habitación. Bajamos a desayunar.
Los monitores ven mi camiseta y las de mis amigas y nos miraron con una mirada que claramente decía: "NO teníais que cortarlas."
Vemos a los chicos con la cara y los brazos rojos, se acerca un solo chico a nosotros:
-Solo os digo de parte de toda la habitación que hoy de multiaventura toca piraguas.
viernes, 19 de agosto de 2011
Dentro de un instante, este instante, este recuerdo, este texto, será un recuerdo perdido entre los detalles en tu memoria.
Al llegar allí nos fuimos a una pista donde estaba la pista de fútbol que no tiene césped y tres canchas de baloncesto. Estábamos todos allí, Juan y yo ignorándonos mutuamente. Nos separaron por habitaciones, a mi me toco la uno con unas chicas muy majas (me parecían), Ana incluida, nuestra monitora se llamaba Mer, sí Mer.
Era un pasillo largo y hay dos escaleras, las escaleras que están donde la sala que hace de enfermería con las cosas (balones, manualidades, etc) subía y daba a la parte del pasillo donde estaban los baños de las chicas y justo en frente el de lo chicos y claro, pues a los chicos les pusieron en las habitaciones que más cerca están de su baño.
En realidad este año en el campamento no somos muchos, otros año nos dividía en dos grupos: Júnior (de siete a once años) y Senior (de doce a dieciséis años). Este años somos dos habitaciones de chicas de mi edad (catorce y quince años), y otras dos de niñas pequeñas (de once años) y cinco habitaciones de chicos, dos habitación de chicos de once años y las otras tres de quince y dieciséis años. Somos ciento veintiséis chicos, claro, las cuatro habitaciones de los pequeños pues van juntos, se hacen grupos entre ellos, y entre nuestras cinco habitaciones...
Las habitaciones de chicas son la uno, la dos, la tres y la cuatro, la habitación de los doce monitores es la de en medio, la ocho, y los chicos en las habitaciones doce, trece, catorce, quince y dieciséis.
Ese día elegimos cama (son siete camas que son literas en total catorce y la nuestra es la más grande porque sobran otras dos camas), colocamos la maleta (la mía me llega por la cadera y mido 1,61), elegimos taquilla y a comer. La hora de comer es horrible porque tenemos que esperar en la calle (es un albergue de dos plantas en la de arriba están las habitaciones y en la de abajo la enfermería y el comedor) y a las dos de la tarde hace mucho calor, y primero entran los pequeños y luego el resto.
Entro media hora más tarde de llegar (a las 14:45), la comida como siempre es congelada y está mala. Al entrar cogemos una bandeja de metal que es como un rombo, tiene dos huecos grandes para el primer y el segundo plato, luego dos huecos pequeños para el postre, el agua y el pan, y en medio un hueco alargado para los cubiertos y la servilleta. El comedor está formado por mesas muy largas donde caben pues como cincuenta niños a cada lado, entonces con dos mesas se ha llenado, en realidad este es el año que menos niños hemos estado porque normalmente estaban las dieciséis habitaciones llenas y el comedor también.
Por la tarde todos los días vamos de cuatro a seis a la piscina del pueblo que está pared con pared con el recinto del albergue, a las seis merendamos hasta las seis y media y hasta las ocho y media hacemos otra actividad: gincana, manualidades, juegos, hoy toca hacer manualidades y toca hacerse un monedero para meter el dinero por si acaso alguien no ha traído o se le ha olvidado. Luego les damos todo el dinero a nuestro monitor de habitación menos con lo que nos vallamos a quedar, por ejemplo, llevamos cien euro y nos quedamos con quien, pues los ochenta y cinco euros que quedan se los damos al monitor.
Luego desde las ocho y media hasta las diez a ducharse y a llamar por teléfono.
Después cena, y luego juegos hasta la medianoche y luego a la cama porque a las ocho y media nos levantan, a las nueve desayunamos, de diez a doce nos toca o ingles y jugar al fútbol y de doce a dos (la hora de comer) multiaventura, es decir: tiro con arco, o escalada, o piraguas, o tirolina o paso del mono (pasar el río por encima con una cuerda).
La noche acaba con un juego por grupos para que empecemos a relacionarnos, consiste en ir pillando por todo el albergue y el campo que hay alrededor que también está al lado del pabellón del pueblo a los monitores y descubrir que personaje son, por ejemplo, una monitora huía todo el rato, y cuando la acorralamos nos dijo la pista: "Huyo todo el tiempo, no me gusta enfrentarme a los problemas si puedo evitarlos". Y era Jack Sparrow, y así más monitores, había otro cantando que decía: "Soy un macarra rompe corazones". Y era Danny Zuko de la película Grease. Y así los doce monitores. Teníamos una ficha donde íbamos apuntando los monitores y su personaje y era contrarreloj porque solo un grupo podía ganar, cuando lo hubiera echo iba a la puerta del albergue y tocaba una campana.
Y no, Juan no estaba en mi grupo, pero no por eso no dejó de llamar mi atención: nos chocábamos y me pedía perdón o hacía el tonto con el resto de su grupo, y Ana que estaba en otro grupo cuando lo veía me daba un codazo para devolverme a la Tierra.
Hubo una vez que mi grupo salió huyendo cuando yo me ataba el cordón de la Convers que se me había desatado, Juan vino corriendo porque su grupo debería haber visto al monitor también y como no, él chocó conmigo. Me tiró. Su compañero (el del bus) le cogió del brazo y me señaló.
Él me tendió la mano.
De perdidos al río.
-¿Se puede saber por qué estás tan borde que ni siquiera me has saludado?-Pregunté.
-¿Y tú?
-¿Yo? Pues porque me ha molestado demasiado que no me dijeras ni un "Hola" en el bus ¿que pasa que es que ahora como chicos o qué?
-Será eso.
-Pues eso, yo lo dejo caer.
-Vale, perdona, pero no contaba con que vinieras a ESTE campamento. Hablamos en otro momento que tenemos que estar con nuestros grupos.
no le contesté pero corrí con todas mis fuerzas hacia mi grupo, no sin antes hacerle la zancadilla.
-¡Casi me caigo!
-Vaya, se me olvidó acordarme de ti.
Le sonreí y seguí corriendo.
Era un pasillo largo y hay dos escaleras, las escaleras que están donde la sala que hace de enfermería con las cosas (balones, manualidades, etc) subía y daba a la parte del pasillo donde estaban los baños de las chicas y justo en frente el de lo chicos y claro, pues a los chicos les pusieron en las habitaciones que más cerca están de su baño.
En realidad este año en el campamento no somos muchos, otros año nos dividía en dos grupos: Júnior (de siete a once años) y Senior (de doce a dieciséis años). Este años somos dos habitaciones de chicas de mi edad (catorce y quince años), y otras dos de niñas pequeñas (de once años) y cinco habitaciones de chicos, dos habitación de chicos de once años y las otras tres de quince y dieciséis años. Somos ciento veintiséis chicos, claro, las cuatro habitaciones de los pequeños pues van juntos, se hacen grupos entre ellos, y entre nuestras cinco habitaciones...
Las habitaciones de chicas son la uno, la dos, la tres y la cuatro, la habitación de los doce monitores es la de en medio, la ocho, y los chicos en las habitaciones doce, trece, catorce, quince y dieciséis.
Ese día elegimos cama (son siete camas que son literas en total catorce y la nuestra es la más grande porque sobran otras dos camas), colocamos la maleta (la mía me llega por la cadera y mido 1,61), elegimos taquilla y a comer. La hora de comer es horrible porque tenemos que esperar en la calle (es un albergue de dos plantas en la de arriba están las habitaciones y en la de abajo la enfermería y el comedor) y a las dos de la tarde hace mucho calor, y primero entran los pequeños y luego el resto.
Entro media hora más tarde de llegar (a las 14:45), la comida como siempre es congelada y está mala. Al entrar cogemos una bandeja de metal que es como un rombo, tiene dos huecos grandes para el primer y el segundo plato, luego dos huecos pequeños para el postre, el agua y el pan, y en medio un hueco alargado para los cubiertos y la servilleta. El comedor está formado por mesas muy largas donde caben pues como cincuenta niños a cada lado, entonces con dos mesas se ha llenado, en realidad este es el año que menos niños hemos estado porque normalmente estaban las dieciséis habitaciones llenas y el comedor también.
Por la tarde todos los días vamos de cuatro a seis a la piscina del pueblo que está pared con pared con el recinto del albergue, a las seis merendamos hasta las seis y media y hasta las ocho y media hacemos otra actividad: gincana, manualidades, juegos, hoy toca hacer manualidades y toca hacerse un monedero para meter el dinero por si acaso alguien no ha traído o se le ha olvidado. Luego les damos todo el dinero a nuestro monitor de habitación menos con lo que nos vallamos a quedar, por ejemplo, llevamos cien euro y nos quedamos con quien, pues los ochenta y cinco euros que quedan se los damos al monitor.
Luego desde las ocho y media hasta las diez a ducharse y a llamar por teléfono.
Después cena, y luego juegos hasta la medianoche y luego a la cama porque a las ocho y media nos levantan, a las nueve desayunamos, de diez a doce nos toca o ingles y jugar al fútbol y de doce a dos (la hora de comer) multiaventura, es decir: tiro con arco, o escalada, o piraguas, o tirolina o paso del mono (pasar el río por encima con una cuerda).
La noche acaba con un juego por grupos para que empecemos a relacionarnos, consiste en ir pillando por todo el albergue y el campo que hay alrededor que también está al lado del pabellón del pueblo a los monitores y descubrir que personaje son, por ejemplo, una monitora huía todo el rato, y cuando la acorralamos nos dijo la pista: "Huyo todo el tiempo, no me gusta enfrentarme a los problemas si puedo evitarlos". Y era Jack Sparrow, y así más monitores, había otro cantando que decía: "Soy un macarra rompe corazones". Y era Danny Zuko de la película Grease. Y así los doce monitores. Teníamos una ficha donde íbamos apuntando los monitores y su personaje y era contrarreloj porque solo un grupo podía ganar, cuando lo hubiera echo iba a la puerta del albergue y tocaba una campana.
Y no, Juan no estaba en mi grupo, pero no por eso no dejó de llamar mi atención: nos chocábamos y me pedía perdón o hacía el tonto con el resto de su grupo, y Ana que estaba en otro grupo cuando lo veía me daba un codazo para devolverme a la Tierra.
Hubo una vez que mi grupo salió huyendo cuando yo me ataba el cordón de la Convers que se me había desatado, Juan vino corriendo porque su grupo debería haber visto al monitor también y como no, él chocó conmigo. Me tiró. Su compañero (el del bus) le cogió del brazo y me señaló.
Él me tendió la mano.
De perdidos al río.
-¿Se puede saber por qué estás tan borde que ni siquiera me has saludado?-Pregunté.
-¿Y tú?
-¿Yo? Pues porque me ha molestado demasiado que no me dijeras ni un "Hola" en el bus ¿que pasa que es que ahora como chicos o qué?
-Será eso.
-Pues eso, yo lo dejo caer.
-Vale, perdona, pero no contaba con que vinieras a ESTE campamento. Hablamos en otro momento que tenemos que estar con nuestros grupos.
no le contesté pero corrí con todas mis fuerzas hacia mi grupo, no sin antes hacerle la zancadilla.
-¡Casi me caigo!
-Vaya, se me olvidó acordarme de ti.
Le sonreí y seguí corriendo.
miércoles, 17 de agosto de 2011
Hoy nos ignoramos, evitamos mirar hacia donde está el otro y evitamos mirar el resto, creo que hoy es uno de esos días donde soy yo contra el mundo.
Dios, era Juan, era Juan.
Yo no creo en el destino, pero esto es una asquerosa casualidad que me deja sin esperanzas de volver a verle.
Y con esto es cierto lo que me dijeron mis amigas:
-Sí, pero lo mejor de todo es que yo no le había visto en mi vida y resulta que vive aquí en la ciudad.-Dije yo.
-¿Sí? Pues ahora le verás más a menudo.
-Sí, porque yo una vez conocí aun chico que era tan pegajoso con las tías que parecía un chicle y luego le veía en todos los sitios y yo huía de él.-Dijo Nicole.
-Sí, es ley de vida, no ves a nadie hasta que oficialmente le conoces.
-Ya veréis como no.-Dije.
-Ya verás como sí.-Dijeron todas.
-Dale tiempo al tiempo.-Dijo Estrella.
Pues va a resultar que tienen razón.
Alegría para el cuerpo.
-¿Le conoces?
-Sí.
-Espera, tú te llamas Verónica, ah sí, ¡os conocisteis cuando fue con sus tíos a la montaña!
-Am... ¿y tú por qué lo sabes?
-Yo..., esto..., es que resulta que yo soy su vecina, la que vive justo al lado de su casa y nos llevamos muy bien...
-Vamos, que tuvisteis algo algún día.
-También... El caso es que entré a su casa porque íbamos a ir a jugar un partido todos los amigos (tenemos amigos en común) y fui a buscarle a casa y en esto de que se fue al baño y dejó en el Tuenti una conversación abierta donde contaba que había conocido a una chica que..., que le había caído bien y que le sonaba y tal y se lo estaba contando a un amigo pero no vi más porque entonces salió del baño y me tuve que ir.
No dije nada.
-Vaya creo que he hablado de más.
-No no tranquila, es que es bastante información de golpe.
-Entiendo porque a ti te gusta.
-No.
-Bueno, pues si no te gusta te atrae.
-¡No! Me gusta Álvaro.
-¿Álvaro? Ah, ese debe de ser tu novio, he visto que tienes novio, comprendo, vale-la fulminé con la mirada-, está bien: mucha información de golpe.-La sonreí.
Juan no se volvió a girar en todo el trayecto del bus, y yo me puse mis cascos con la música a tope y la dije a Ana:
-Ana me pongo la música a tope, si quieres algo en el poco trayecto que queda me das en el hombro porque no oigo nada.
Estaba todo el rato mirando por la ventana, viendo los árboles pasar, el sol moverse lentamente, un valle hundido por el medio indicando que hay un río, flores, tonos veraniegos (amarillo, azul, verde) y un poco el marrón del otoño que indica que estamos en Agosto.
Por el reflejo del cristal vi que su compañero de asiento (el de Juan) se giraba y señalaba hacía nosotras (Ana y yo) pero decidí pasar de él. Juan ni se inmutó, de echo su compañero le dio en el hombro y el no le hizo caso. También tenía los cascos puestos.
Yo no creo en el destino, pero esto es una asquerosa casualidad que me deja sin esperanzas de volver a verle.
Y con esto es cierto lo que me dijeron mis amigas:
-Sí, pero lo mejor de todo es que yo no le había visto en mi vida y resulta que vive aquí en la ciudad.-Dije yo.
-¿Sí? Pues ahora le verás más a menudo.
-Sí, porque yo una vez conocí aun chico que era tan pegajoso con las tías que parecía un chicle y luego le veía en todos los sitios y yo huía de él.-Dijo Nicole.
-Sí, es ley de vida, no ves a nadie hasta que oficialmente le conoces.
-Ya veréis como no.-Dije.
-Ya verás como sí.-Dijeron todas.
-Dale tiempo al tiempo.-Dijo Estrella.
Pues va a resultar que tienen razón.
Alegría para el cuerpo.
-¿Le conoces?
-Sí.
-Espera, tú te llamas Verónica, ah sí, ¡os conocisteis cuando fue con sus tíos a la montaña!
-Am... ¿y tú por qué lo sabes?
-Yo..., esto..., es que resulta que yo soy su vecina, la que vive justo al lado de su casa y nos llevamos muy bien...
-Vamos, que tuvisteis algo algún día.
-También... El caso es que entré a su casa porque íbamos a ir a jugar un partido todos los amigos (tenemos amigos en común) y fui a buscarle a casa y en esto de que se fue al baño y dejó en el Tuenti una conversación abierta donde contaba que había conocido a una chica que..., que le había caído bien y que le sonaba y tal y se lo estaba contando a un amigo pero no vi más porque entonces salió del baño y me tuve que ir.
No dije nada.
-Vaya creo que he hablado de más.
-No no tranquila, es que es bastante información de golpe.
-Entiendo porque a ti te gusta.
-No.
-Bueno, pues si no te gusta te atrae.
-¡No! Me gusta Álvaro.
-¿Álvaro? Ah, ese debe de ser tu novio, he visto que tienes novio, comprendo, vale-la fulminé con la mirada-, está bien: mucha información de golpe.-La sonreí.
Juan no se volvió a girar en todo el trayecto del bus, y yo me puse mis cascos con la música a tope y la dije a Ana:
-Ana me pongo la música a tope, si quieres algo en el poco trayecto que queda me das en el hombro porque no oigo nada.
Estaba todo el rato mirando por la ventana, viendo los árboles pasar, el sol moverse lentamente, un valle hundido por el medio indicando que hay un río, flores, tonos veraniegos (amarillo, azul, verde) y un poco el marrón del otoño que indica que estamos en Agosto.
Por el reflejo del cristal vi que su compañero de asiento (el de Juan) se giraba y señalaba hacía nosotras (Ana y yo) pero decidí pasar de él. Juan ni se inmutó, de echo su compañero le dio en el hombro y el no le hizo caso. También tenía los cascos puestos.
sábado, 13 de agosto de 2011
Hay veces que toda la clase está halando y por alguna razón todos se callan, en el bus pasó algo parecido, solo que el mundo se detuvo y en un segundo nadie habló.
-¡Ahhhhhhhhhhhhh!-Juro que ese fue el mayor grito que di en toda mi vida.
-¡Venga hombre! Os oí correr, y luego volver por donde habíais venido y otra vez al lado de mi habitación corriendo y salí, y he oído la historia y no he podido desaprovechar el momento, ¡me lo habíais puesto a huevo!
-Agradable.-Dije con voz seria y monótona.
Ese fue el último día que estuvimos, allí en la montaña fuimos tres días, cuando yo en teoría estaba en el pueblo de Estrella de fiestas, ella tiene una hermana mayor y con su ayuda hemos conseguido que mis padres se lo creyeran, y Álvaro igual, de fiestas en el pueblo de su mejor amigo; el caso es que ese último día subimos hasta la Mujer Muerta (que es una montaña).
La leyenda cuenta que una mujer enamoró a dos hombres, uno de ellos celoso del otro le propuso una guerra. En esta batalla la dama quiso evitar que falleciera ninguno de los dos y con ese motivo la joven falleció. Esa noche se desencadenó una tormenta con la cuál se moldeó la parte de arriba de la montaña creando la silueta de una mujer boca arriba.
Un día oí a una chica de unos veinticinco años llamarla no Mujer Muerta, sino la Bella Durmiente; a mi me encantó y desde ese día quise subir allá arriba.
Era uno de mis propósitos por eso.
Tres días después estaba con mis amigas discutiendo sobre por qué tenía que ir a un campamento.
A mis amigas ya les había contado todo lo de mi "puente" con Álvaro en la montaña, excluyendo el echo de que me embobé con Juan.
-¡Seguro que fue genial! Tres días con tu novio en la montaña... Guau. No digo más.-Palabras de estrella.
-Y así por casualidad y curiosidad..., no conociste a nadie agradable del que nos tengas que hablar o presentar, ¿no? Yo solamente lo dejo caer.
-Am...-Y les conté lo de Juan, pero disminuí mi embobamiento con él.
Al siguiente día por la tarde estábamos mis padres, mis amigas, Álvaro y yo esperando el bus, me iba a subir, después de despedirme de todos (me alejé para "saludar a alguien") y despedirme de Álvaro. Y me dijo:
-Te llamaré y espero que no se enamore nadie de ti porque algún día puede tener un mal encontronazo.-Sí, lo dijo con ese tono que tanto me saca de quicio pero a la vez me encanta.
Ya subida en el autobús me senté con la que iba a ser mi primera amiga del campamento durante estas dos semanas, era castaña con los ojos verdes y un poco marrones (como muchísima gente al contrario que yo que les tengo marrones), se llama Ana y me ha caído bien y creo que yo a ella también.
-¡Juan! ¡No me mandes cosas al móvil por bluetooth!
Juan. Juan. Juan. No, sería otro Juan.
Se giró, la vio, la sonrió. Me vio, le vi. Nos quedamos pasmados, noté que me subían los colores porque nos habíamos quedado como estatuas sin saber reaccionar y vi que a él le pasaba lo mismo. Hice un movimiento de cabeza a modo de saludo y me le devolvió. Luego se giró y volvió después de un minuto o así a hablar con su acompañante.
Sí, era Juan.
-¡Venga hombre! Os oí correr, y luego volver por donde habíais venido y otra vez al lado de mi habitación corriendo y salí, y he oído la historia y no he podido desaprovechar el momento, ¡me lo habíais puesto a huevo!
-Agradable.-Dije con voz seria y monótona.
Ese fue el último día que estuvimos, allí en la montaña fuimos tres días, cuando yo en teoría estaba en el pueblo de Estrella de fiestas, ella tiene una hermana mayor y con su ayuda hemos conseguido que mis padres se lo creyeran, y Álvaro igual, de fiestas en el pueblo de su mejor amigo; el caso es que ese último día subimos hasta la Mujer Muerta (que es una montaña).
La leyenda cuenta que una mujer enamoró a dos hombres, uno de ellos celoso del otro le propuso una guerra. En esta batalla la dama quiso evitar que falleciera ninguno de los dos y con ese motivo la joven falleció. Esa noche se desencadenó una tormenta con la cuál se moldeó la parte de arriba de la montaña creando la silueta de una mujer boca arriba.
Un día oí a una chica de unos veinticinco años llamarla no Mujer Muerta, sino la Bella Durmiente; a mi me encantó y desde ese día quise subir allá arriba.
Era uno de mis propósitos por eso.
Tres días después estaba con mis amigas discutiendo sobre por qué tenía que ir a un campamento.
A mis amigas ya les había contado todo lo de mi "puente" con Álvaro en la montaña, excluyendo el echo de que me embobé con Juan.
-¡Seguro que fue genial! Tres días con tu novio en la montaña... Guau. No digo más.-Palabras de estrella.
-Y así por casualidad y curiosidad..., no conociste a nadie agradable del que nos tengas que hablar o presentar, ¿no? Yo solamente lo dejo caer.
-Am...-Y les conté lo de Juan, pero disminuí mi embobamiento con él.
Al siguiente día por la tarde estábamos mis padres, mis amigas, Álvaro y yo esperando el bus, me iba a subir, después de despedirme de todos (me alejé para "saludar a alguien") y despedirme de Álvaro. Y me dijo:
-Te llamaré y espero que no se enamore nadie de ti porque algún día puede tener un mal encontronazo.-Sí, lo dijo con ese tono que tanto me saca de quicio pero a la vez me encanta.
Ya subida en el autobús me senté con la que iba a ser mi primera amiga del campamento durante estas dos semanas, era castaña con los ojos verdes y un poco marrones (como muchísima gente al contrario que yo que les tengo marrones), se llama Ana y me ha caído bien y creo que yo a ella también.
-¡Juan! ¡No me mandes cosas al móvil por bluetooth!
Juan. Juan. Juan. No, sería otro Juan.
Se giró, la vio, la sonrió. Me vio, le vi. Nos quedamos pasmados, noté que me subían los colores porque nos habíamos quedado como estatuas sin saber reaccionar y vi que a él le pasaba lo mismo. Hice un movimiento de cabeza a modo de saludo y me le devolvió. Luego se giró y volvió después de un minuto o así a hablar con su acompañante.
Sí, era Juan.
martes, 12 de julio de 2011
Una estrella fugaz, pide un deseo, no ese no, ese tampoco, listo, quiero seguir con la vida que tengo sin ningún cambio. Te giras y ves al chico más atractivo de tu vida: tu vida ha cambiado.
Ese mismo día, nos metimos en la piscina, que tenía el agua caliente, y después en el yacuzzi.
Vale, sé que es verano, y sé que es Julio, pero nadie se resiste a eso, y menos yo que nada más lo había visto en las películas.
La piscina la cerraron cuando anocheció, pero luego estuvimos Álvaro y yo en el yacuzzi, más tarde, a eso de la una de la mañana se me ocurrió llamar a Juan, al principio cambié de opinión en cuanto abrimos la puerta de la cabaña, pero el segundo de después me eché a correr diciéndole a Álvaro:
-¡Al que llegue el último se le come el lobo blanco que vi esta mañana!
Estuvimos media hora buscándole, pero la cabeza pensativa de mi novio (cuando le da la vena) cuando me atrapó que encima me hizo un placaje y los dos al suelo, dijo:
-Vale, nos dijo que desde nuestra habitación saliéramos todo recto, en el segundo cruce a la izquierda y era la tercera puerta a la derecha.
Y allí fuimos.
-¿Estás bien?
-Si...
-¡Si ya! ¡Pero si me vas a dejar el brazo rojo!
Silencio.
Se empezó a reír.
-¡Tienes miedo!
-¡No!
-¡Sí! Juan me contó una historia de este sitio en lo que tu te preparabas con tu bikini sexi rojo que se ata al cuello de los que son horizontales.
-Me parece bien.
-Me dijo, que hace como unos cincuenta años, es decir, en los años sesenta más o menos, aquí hubo una avalancha, sobrevivieron dos personas, pero cuando las sacaron estaban exhaustas y con manchas de todo tipo, la gente que viene aquí a esquiar o a pasar unos días lo sabe, trabajaba aquí por esos tiempos un señor que había salido de rehabilitación por un accidente de tráfico que había tenido, pero nadie murió, el caso es que cuando supo que estaban atrapados empezó a dar a al gente y a pedirles explicaciones de por qué estaban atrapados (el tenia claustrofobia) y se dedicó a darles, hasta que sin querer se cargo a un señor y ahí se le fue la olla y persiguió a gente, en total eran: unos cinco trabajadores (no había mucha gente trabajando): el de las llaves de las habitaciones (que era el que mató a gente), dos de la limpieza y dos de cocina, pues como diez huéspedes, total quince personas y solo vivió una pareja que se escondió en los fogones de la cocina, tenían golpes, pero vivieron, desde entonces hay ruidos raros, pasos raros, manchas raras y sombras raras. Por ejemplo, ves una sombra, piensas que es la de la cortina pero te giras y no hay nada y nadie.
-¡Ahhh!-Grité.
-¿Qué?-Dijo Álvaro.
-Muerdo bien, ¿eh?-Esa voz no sabía de donde provenía.
martes, 5 de julio de 2011
Cuando ves a Superman volando por tu habitación y tiene otra cara nueva y guapa, no lo dudes, levántate y ve a por él, es el destino.
-¡Estoy agotada!
-No te preocupes Vero, que no queda tanto, y eso que te dejé una semana para que descansaras, ¿eh?-Le miro con una cara que dice claramente: "Sí claro, con lo tranquila que soy yo y todo lo que he echo, las piscinas, los partidos de mis amigas y tus amigos todos juntos y demás".-No me mires así, venga vamos a seguir.
Cuando llegamos allí había una casita de madera, hacía frío y aunque parezca increíble había un poquito de nieve, pero mucho más arriba:
-Ven, ahora nos vamos a los tele-cabinas.
Le seguí, y después de llegar cogimos otros dos más, y cuando estábamos saliendo, me tapó los ojos y me dijo:
-Cójeme la mano, ahora abre los ojos y mira.
Era un paisaje increíble, estábamos por encima de las nubes y éstas parecían algodón. Yo siempre que había oído en las películas o leído en los libros una descripción decían lo mismo, pero es la mejor descripción: son acolchadas y parecen muy blanditas, totalmente blancas y son preciosas.
-¿Cómo conoces esto?
-Porque mis padres cuando yo era pequeño antes de que naciera mi hermana me traían aquí en el solsticio de verano y recuerdo que era precioso.
-Lo es.
Pudimos estar en esa posición como media hora, pero hacía frío, así que no dimos la vuelta para irnos.
-Bonito, ¿eh?
Álvaro y yo nos giramos al unísono.
-Soy Juan.
-Yo Verónica.
-Yo Álvaro.
-¿Venís mucho por aquí?
-No, ahora mismo nos íbamos a la casa de allá abajo, tres tele-cabinas más abajo para relajarnos.
-¡Qué casualidad! Yo también estoy alojado allí, de echo vivo en la ciudad, como vosotros me imagino, pero he venido para hacer snowboard.
-Nosotros...-Estaba tan embobada que no sabía por donde seguir.
-... Nosotros hemos venido hoy y mañana para ver esto un poco.
¡Ese chico era increíble! Se ve por lo que le quedaba libre de la bufanda y el gorro que era morenito, tenía unos preciosos ojos... miel, creo, era alto, y no sé si era por el abrigo o era su cuerpo, pero tenía una espalda ancha.
-Cariño, ¿podemos hacer hoy o mañana también snowboard o si no esquí?
-Claro, ¿podemos ir contigo?
-¡Por supuesto!
Y así, nos volvimos montaña abajo en busca de calor, no pude evitarlo, pero me estuve riendo de todo lo que dijo, y observándole como no lo he echo antes, de lo que también me percaté, es que Juan se dio cuenta y no dudó en demostrarlo, yo me sonrojé, y como volviendo a la vida, volví a besar a Álvaro como para que se diera cuenta de que estaba ocupado, o más bien para darme cuenta yo.
-No te preocupes Vero, que no queda tanto, y eso que te dejé una semana para que descansaras, ¿eh?-Le miro con una cara que dice claramente: "Sí claro, con lo tranquila que soy yo y todo lo que he echo, las piscinas, los partidos de mis amigas y tus amigos todos juntos y demás".-No me mires así, venga vamos a seguir.
Cuando llegamos allí había una casita de madera, hacía frío y aunque parezca increíble había un poquito de nieve, pero mucho más arriba:
-Ven, ahora nos vamos a los tele-cabinas.
Le seguí, y después de llegar cogimos otros dos más, y cuando estábamos saliendo, me tapó los ojos y me dijo:
-Cójeme la mano, ahora abre los ojos y mira.
Era un paisaje increíble, estábamos por encima de las nubes y éstas parecían algodón. Yo siempre que había oído en las películas o leído en los libros una descripción decían lo mismo, pero es la mejor descripción: son acolchadas y parecen muy blanditas, totalmente blancas y son preciosas.
-¿Cómo conoces esto?
-Porque mis padres cuando yo era pequeño antes de que naciera mi hermana me traían aquí en el solsticio de verano y recuerdo que era precioso.
-Lo es.
Pudimos estar en esa posición como media hora, pero hacía frío, así que no dimos la vuelta para irnos.
-Bonito, ¿eh?
Álvaro y yo nos giramos al unísono.
-Soy Juan.
-Yo Verónica.
-Yo Álvaro.
-¿Venís mucho por aquí?
-No, ahora mismo nos íbamos a la casa de allá abajo, tres tele-cabinas más abajo para relajarnos.
-¡Qué casualidad! Yo también estoy alojado allí, de echo vivo en la ciudad, como vosotros me imagino, pero he venido para hacer snowboard.
-Nosotros...-Estaba tan embobada que no sabía por donde seguir.
-... Nosotros hemos venido hoy y mañana para ver esto un poco.
¡Ese chico era increíble! Se ve por lo que le quedaba libre de la bufanda y el gorro que era morenito, tenía unos preciosos ojos... miel, creo, era alto, y no sé si era por el abrigo o era su cuerpo, pero tenía una espalda ancha.
-Cariño, ¿podemos hacer hoy o mañana también snowboard o si no esquí?
-Claro, ¿podemos ir contigo?
-¡Por supuesto!
Y así, nos volvimos montaña abajo en busca de calor, no pude evitarlo, pero me estuve riendo de todo lo que dijo, y observándole como no lo he echo antes, de lo que también me percaté, es que Juan se dio cuenta y no dudó en demostrarlo, yo me sonrojé, y como volviendo a la vida, volví a besar a Álvaro como para que se diera cuenta de que estaba ocupado, o más bien para darme cuenta yo.
viernes, 1 de julio de 2011
Esa compenetración que tenemos, tu me quieres y me dejo querer y viceversa.
-Me lo debes.
-Sí, pero no.
-Sí.
-No.
-Sí.
-No.-Pues nada, Álvaro ha ganado.-Está bien, iré.
-¡Genial!-Me dio un beso como recompensa.
-¿A qué no ha estado tan mal? ¿A qué no?
-Vale, está bien, ha estado bien, muy bien de echo, es más, me tienes que enseñar a hacer esos saltos.
Álvaro se paró en seco.
-Bueno..., es posible..., pero antes me tienes demostrar que saber patinar en un skate.
-Vale, voy a hacer como si te acabara de conocer y quisiera ligar contigo.
-No, no te atreverías, o en tal caso, estaría ligando antes yo contigo, soy más popular y no sé..., organizaría algo con mis amigos.
-Oh sí claro, se me olvidaba tu arrogancia porque eres tan popular que no te hace falta ser modesto.
-¡Ay! ¿Y eso?
-Porque soy mejor que tú, ¡a ver si me cojes!
Y como dos críos nos estuvimos persiguiendo por ese parquecito sin casi gente un día cualquiera recién acabado el curso.
Un rato después abrazados en la hierba me dice:
-Te quiero.
-Y yo.
Y no nos dijimos nada más en bastante tiempo, mientras el sol, la gente y con ellos el día se consumían como una vela.
-Vale, acabo de hacer cuentas, y te he acompañado al Mercado Barroco, de compras, que encima te acompañé después de que te dije que no, que la gente me mira mal cuando sujeto bolsos y bolsas, así que..., con los skates de hoy me quedan un día para hacerte sufrir, y..., ¿que era lo que menos te gustaba?
-Am..., no sé, en general todo me gusta.
-Ah..., ya sé, ¡mañana nos vamos a al montaña!
-¿Qué? Uff...
-¡Te pillé! ¡No te gusta esooooo!- como un niño pequeño estaba bailando a mi lado.
-No es que no me guste, es que no soy de subir cuestas y menos hacia arriba, pero no me disgusta. Ah, de ahí eso por lo que te quiero tanto esa tableta de chocolate, pero blanco porque no estás moreno, que tanto me gusta.
-¡Bruja! Eso es como si te digo que solo te quiero por todo lo que me das, o sea los regalos que me has echo, y por tus tetas.
-Vale deja de mirarme y de alagarme que me vas a desgastar.
Ahora es él el que se tira a por mí. Y así, los dos juntos nos vamos rumbo a mi casa a pasar un poco de miedo con una película de miedo mientras comemos palomitas de cena, suerte que mis padres no están y a mi hermano pequeño se le ha antojado dormir con nuestro primo pequeño y como él es un año más mayor que yo (vamos, yo soy de Marzo y él es de Noviembre, nos llevamos cuatro meses, pero él es del 1995 y yo del 1996) y sus padres ya tienen bastante con su hermana pequeña y les ha dicho que se va a dormir a casa de su mejor amigo pues aquí estamos a las once de la noche de camino a mi casa.
Como en una foto, los dos juntos, cogidos de la mano con la luna llena y las farolas medio apagadas.
-Sí, pero no.
-Sí.
-No.
-Sí.
-No.-Pues nada, Álvaro ha ganado.-Está bien, iré.
-¡Genial!-Me dio un beso como recompensa.
-¿A qué no ha estado tan mal? ¿A qué no?
-Vale, está bien, ha estado bien, muy bien de echo, es más, me tienes que enseñar a hacer esos saltos.
Álvaro se paró en seco.
-Bueno..., es posible..., pero antes me tienes demostrar que saber patinar en un skate.
-Vale, voy a hacer como si te acabara de conocer y quisiera ligar contigo.
-No, no te atreverías, o en tal caso, estaría ligando antes yo contigo, soy más popular y no sé..., organizaría algo con mis amigos.
-Oh sí claro, se me olvidaba tu arrogancia porque eres tan popular que no te hace falta ser modesto.
-¡Ay! ¿Y eso?
-Porque soy mejor que tú, ¡a ver si me cojes!
Y como dos críos nos estuvimos persiguiendo por ese parquecito sin casi gente un día cualquiera recién acabado el curso.
Un rato después abrazados en la hierba me dice:
-Te quiero.
-Y yo.
Y no nos dijimos nada más en bastante tiempo, mientras el sol, la gente y con ellos el día se consumían como una vela.
-Vale, acabo de hacer cuentas, y te he acompañado al Mercado Barroco, de compras, que encima te acompañé después de que te dije que no, que la gente me mira mal cuando sujeto bolsos y bolsas, así que..., con los skates de hoy me quedan un día para hacerte sufrir, y..., ¿que era lo que menos te gustaba?
-Am..., no sé, en general todo me gusta.
-Ah..., ya sé, ¡mañana nos vamos a al montaña!
-¿Qué? Uff...
-¡Te pillé! ¡No te gusta esooooo!- como un niño pequeño estaba bailando a mi lado.
-No es que no me guste, es que no soy de subir cuestas y menos hacia arriba, pero no me disgusta. Ah, de ahí eso por lo que te quiero tanto esa tableta de chocolate, pero blanco porque no estás moreno, que tanto me gusta.
-¡Bruja! Eso es como si te digo que solo te quiero por todo lo que me das, o sea los regalos que me has echo, y por tus tetas.
-Vale deja de mirarme y de alagarme que me vas a desgastar.
Ahora es él el que se tira a por mí. Y así, los dos juntos nos vamos rumbo a mi casa a pasar un poco de miedo con una película de miedo mientras comemos palomitas de cena, suerte que mis padres no están y a mi hermano pequeño se le ha antojado dormir con nuestro primo pequeño y como él es un año más mayor que yo (vamos, yo soy de Marzo y él es de Noviembre, nos llevamos cuatro meses, pero él es del 1995 y yo del 1996) y sus padres ya tienen bastante con su hermana pequeña y les ha dicho que se va a dormir a casa de su mejor amigo pues aquí estamos a las once de la noche de camino a mi casa.
Como en una foto, los dos juntos, cogidos de la mano con la luna llena y las farolas medio apagadas.
sábado, 18 de junio de 2011
Y si te das la vuelta, descubrirás que tu mundo solo tiene un color, el de marrón chocolate de sus ojos.
-¡Oh Dios mío de mi vida! ¡Ya ha llegado!
-¿Qué pasa Verónica? ¿Qué ha llegado?
-Pues ha llegado..., espera- dije haciendo una pausa-, como todos los años en estas fechas..., está... ¡El mercado Barroco! ¡El XI mercado Barroco! Adoro ese sitio desde que era una enana de..., puf, ni idea, desde que era una enana.
Todas y cada una de mis amigas sentadas en un banco, de derecha a izquierda: Tatiana, Estrella, Alex y Nicole me miraron con una cara que decía claramente: "Sí, definitivo, su problema es ya preocupante". Pero luego se echaron a reír.
-Yo iría, pero no me gusta el mercado Barroco.- Nicole sincera-, además es la comunión de un primo mío este fin de semana.
-Yo iría, pero ya sabes mis planes para el fin de semana: estudiar, seguir estudiando y dormir.- Es verdad, eso sí que me o dijo Estrella antes.
-Yo iría, pero me voy al pueblo como siempre.- Mucho fines de semana Alex se iba al pueblo.
-Yo iría, pero están mis primos y hermanos en casa durmiendo juntos, me encanta el mercado Barroco, incluso se lo dije a mi madre, pero no va a poder ser.
-¿De ninguna manera Tatiana?
-De ninguna manera.
-Siempre te queda Álvaro.
-Sí, pero no sé como reaccionará. Cuando le llevé de compras me dijo que no iba a hacer de perfecto novio sujetando mi montón de bolsas, y cuando le llevé al jardín botánico al principio se negó, eso de ir allí no le gustaba nada, se negaba a ir a ver plantas, pero luego, después de una gran tarde con rosas, y jardines y flores y sus pétalos y besos y abrazos, y más besos y abrazos...
-Corta, ve al grano.- Alex rompiendo el hielo.
-Vale, lo que quiero decir es que no sé que dirá y como no vaya quedará en vuestra conciencia y os arrepentiréis.
Se miraron y dijeron al unísono:
-¡Podremos sobrevivir con ello!- Y se echaron a reír.
-No.
-¡Por favor! ¡Por favor! ¡Por favor! ¡Por favor! ¡Por favor!
-Pero, ¿qué es eso? ¿Qué tiene el mercado Barroco para que te guste tanto?
-Pues haber, a mi me gusta desde pequeña, porque ya vine aquí y me compré un collar, pero me gusta por no sé, lo del Barroco, me gusta.
-Vale, está bien.
-¡Genial!-le besé-, te debo una.
Estuvimos allí, había gente vestida de época, me compré un collar con lo que se dice la cadena de cuero marrón y una flor en el medio, y me regaló una pulsera con su inicial y la mía: A y V.
Álvaro y Verónica.
Me encantó, hacía como dos años que no iba, y también saludé a los de un puesto que se llama: "El Abuelo Cestero" donde el señor mayor ("El Abuelo") hace cestas de mimbre y su hija hace pilo grabado, y se van por las ferias de los pueblo, y como eso si que estaba en el Barroco (creo) han podido, el pilo grabado consiste en hacer como..., digamos que como un tatuaje en el fondo de la cesta.
Luego fuimos a un bar y allí me dio la pulsera, me encantó por todo, y la verdad, tuvo su punto romántico.
-¿Qué pasa Verónica? ¿Qué ha llegado?
-Pues ha llegado..., espera- dije haciendo una pausa-, como todos los años en estas fechas..., está... ¡El mercado Barroco! ¡El XI mercado Barroco! Adoro ese sitio desde que era una enana de..., puf, ni idea, desde que era una enana.
Todas y cada una de mis amigas sentadas en un banco, de derecha a izquierda: Tatiana, Estrella, Alex y Nicole me miraron con una cara que decía claramente: "Sí, definitivo, su problema es ya preocupante". Pero luego se echaron a reír.
-Yo iría, pero no me gusta el mercado Barroco.- Nicole sincera-, además es la comunión de un primo mío este fin de semana.
-Yo iría, pero ya sabes mis planes para el fin de semana: estudiar, seguir estudiando y dormir.- Es verdad, eso sí que me o dijo Estrella antes.
-Yo iría, pero me voy al pueblo como siempre.- Mucho fines de semana Alex se iba al pueblo.
-Yo iría, pero están mis primos y hermanos en casa durmiendo juntos, me encanta el mercado Barroco, incluso se lo dije a mi madre, pero no va a poder ser.
-¿De ninguna manera Tatiana?
-De ninguna manera.
-Siempre te queda Álvaro.
-Sí, pero no sé como reaccionará. Cuando le llevé de compras me dijo que no iba a hacer de perfecto novio sujetando mi montón de bolsas, y cuando le llevé al jardín botánico al principio se negó, eso de ir allí no le gustaba nada, se negaba a ir a ver plantas, pero luego, después de una gran tarde con rosas, y jardines y flores y sus pétalos y besos y abrazos, y más besos y abrazos...
-Corta, ve al grano.- Alex rompiendo el hielo.
-Vale, lo que quiero decir es que no sé que dirá y como no vaya quedará en vuestra conciencia y os arrepentiréis.
Se miraron y dijeron al unísono:
-¡Podremos sobrevivir con ello!- Y se echaron a reír.
-No.
-¡Por favor! ¡Por favor! ¡Por favor! ¡Por favor! ¡Por favor!
-Pero, ¿qué es eso? ¿Qué tiene el mercado Barroco para que te guste tanto?
-Pues haber, a mi me gusta desde pequeña, porque ya vine aquí y me compré un collar, pero me gusta por no sé, lo del Barroco, me gusta.
-Vale, está bien.
-¡Genial!-le besé-, te debo una.
Estuvimos allí, había gente vestida de época, me compré un collar con lo que se dice la cadena de cuero marrón y una flor en el medio, y me regaló una pulsera con su inicial y la mía: A y V.
Álvaro y Verónica.
Me encantó, hacía como dos años que no iba, y también saludé a los de un puesto que se llama: "El Abuelo Cestero" donde el señor mayor ("El Abuelo") hace cestas de mimbre y su hija hace pilo grabado, y se van por las ferias de los pueblo, y como eso si que estaba en el Barroco (creo) han podido, el pilo grabado consiste en hacer como..., digamos que como un tatuaje en el fondo de la cesta.
Luego fuimos a un bar y allí me dio la pulsera, me encantó por todo, y la verdad, tuvo su punto romántico.
viernes, 27 de mayo de 2011
¿Y en mi tiempo libre veraniego que haré? Muy simple: dormir.
Piii piii.
Manotazo al canto. Eso le pasa al despertador por levantarme como cada día a las... 7:30 de la mañana para ir al instituto..., mierda, hoy es lunes, oh no, examen de lengua, ahora, pero..., ah sí, me había puesto el despertador, pero con eso de quedarme hasta tarde le atrasé cinco minutos (traducción estudiantil de adolescentes: media hora).
Lunes: educación física y..., oh no, mi gran amigo el test de Cooper, que majo fue ese tal Cooper...
-Hola.- típico saludo que todos hacemos siempre, y nos añadimos más porque somos así, y mucho menos a las ocho de la mañana, bueno, ocho y diez.
Estuve hablando con Tatiana y Estrella, y no es que su definitiva separación-en el caso de Tatiana- y dejarle en paz- en el caso de Estrella-. Ésta última me dijo que no había perdido nada, sino que estaba empezando a creer que podía cambiar de pasota a persona a Nacho, y Tatiana me dijo que no había perdido mucho ya que no se conocían mucho, y que por ella estaba todo bien. Volvieron a ser ellas, o mejor dicho, realmente ellas tal y como son.
Álvaro también está como nosotras en exámenes finales de junio, que empiezan el uno de junio y los profesores más "listos" te hacen sufrir hasta el último día antes de las vacaciones, en mi caso el viernes diecisiete, con lo cuál, antes quedábamos los fines de semana y algún día entre diario, vamos, que nos veíamos de tres a cinco días a la semana como mínimo, ahora con todo este estrés unos tres o cuatro días, encima está más..., no sé, callado, está más preocupado y más concentrado...
Ahora que estamos en junio, mucha gente se pregunta: "¿Qué es junio?"
Para algunos son exámenes finales, para otros las ultimas clases que se podrán saltar, par otros verano sol playa y fiesta, y para otros relax. Para mí junio significa estudiar unos días para aprobar y tener un verano de relax en el que no voy a hacer nada más que fiesta, sol playa y piscina.
Porque además de todo, he aprendido que cuanto menos tiempo derrocho, más cosas hago.
Y de ahí que los paseos de mi chico y yo que en un principio no iban a durar mucho porque luego estaban los maravillosos seres que nos engendraron y unos de ellos no tubo (sí parió), que te llaman diciendo que dónde estabas, se acaban convirtiendo en paseos de dos horas como mínimo, que si un paseo allí, ven a este sitio que he visto, tengo calor, vamos a por un helado, bueno en fin, que el verano es genial.
Y mientras tanto yo aquí de camino a la peor pesadilla de todo el mundo:
Examen un lunes por la mañana a primera hora y encima de lengua y sintaxis, a nadie le interesa s un sintagma nominal tiene función de complemento directo pero le pongo mal porque encima es laísta.
Profesores, más locos cada día.
Ahora que estamos en junio, mucha gente se pregunta: "¿Qué es junio?"
Para algunos son exámenes finales, para otros las ultimas clases que se podrán saltar, par otros verano sol playa y fiesta, y para otros relax. Para mí junio significa estudiar unos días para aprobar y tener un verano de relax en el que no voy a hacer nada más que fiesta, sol playa y piscina.
Porque además de todo, he aprendido que cuanto menos tiempo derrocho, más cosas hago.
Y de ahí que los paseos de mi chico y yo que en un principio no iban a durar mucho porque luego estaban los maravillosos seres que nos engendraron y unos de ellos no tubo (sí parió), que te llaman diciendo que dónde estabas, se acaban convirtiendo en paseos de dos horas como mínimo, que si un paseo allí, ven a este sitio que he visto, tengo calor, vamos a por un helado, bueno en fin, que el verano es genial.
Y mientras tanto yo aquí de camino a la peor pesadilla de todo el mundo:
Examen un lunes por la mañana a primera hora y encima de lengua y sintaxis, a nadie le interesa s un sintagma nominal tiene función de complemento directo pero le pongo mal porque encima es laísta.
Profesores, más locos cada día.
domingo, 15 de mayo de 2011
Muchas cosas son las que pensamos, pero de todas ellas, un sentimiento ya sea conocido o no, es el que más aflora y el que más sentimos.
-Mira, si yo soy la otra, gracias por el piropo ese de "estás muy buena", pero aunque realmente tú me gustes a mí y tal yo n...
-¿QUÉ? ¿Se puede saber quién eres tú para...?-la frase de Tatiana a Aroa quedó interrumpida porque Estrella se llevó a Nacho aparte.- Como iba diciendo-se giró a Lucas-, pensaba que había algo entre nosotros, pero las "tías buenas" siempre acaban por lo visto en medio, pero lo más increíble de todo es que cuando yo me había ido a por helados allí al lado (a parte de encontrarme con Estrella) es que tú te pongas a tontear y a ligar con otra chica, no teníamos nada, ahora menos, pero en una cita no me lo esperaba-zas, eso si fue un tortazo-, adiós.
Se fue, Tatiana se fue con Estrella, claramente me he perdido algo.
-Mira Verónica, gracias a ti en esta ciudad ya me he ganado enemigas y tú te vas a quedar sin una amiga, me acabas de fastidiar me estancia durante la Semana Santa.- Aroa se fue por el otro lado.
-Verónica, no sabía que fueras así, mira, yo..., vale, he tonteado con Aroa, pero yo no quería nada, ya te he dicho que a mí me gustaba Tatiana, pasó esto:
>>Estaba yo con el móvil esperando a tu amiga, y apareció Nacho diciendo que "pedazo de pivón que había visto" (palabras textuales) y que venía en esta dirección, el caso es que nos pusimos a hablar con ella porque resulta que este elemento que está tiene un mal día o está de bajón o yo que se que pollas- vocabulario típico de tíos-, el caso es...
-El caso es que a mí Aroa no me daba bola, descubrí que no le interesaba y me empecé a mosquear, ahora no solo tengo un bajón (que es eso lo que me pasa hoy), sino que encima la única chica en la que me he fijado en mucho tiempo pasa de mi cara.-Nacho me había dejado a cuadros- Mira me voy.
-Yo..., yo no sabía nada, resulta que tuve un...- les conté el motivo de por qué había echo eso: mi sueño-, y por eso solté lo de Tatiana, porque en mi sueño ella te montaba un pollo porque estabas a punto de besarte con ella o algo así, y tú..., bueno, nada da igual...
-Sí, yo estaba de tonteo por..., no sé, tercera vez o por ahí (vamos a rachas como sabrás) y creo que empezaba a sentir algo por ella además de atracción, pero ya no, acabo de decidir aprovechar cualquier oportunidad que tenga con alguien, y si de verdad alguien merece la pena, currármelo, o si simplemente alguien me gusta de verdad o me gusta, no solo me atrae, así que, sí, si nos ponemos en tu lugar creo que lo entenderíamos, pero no lo voy a hacer. Adiós.- Y Nacho se fue.
-Yo lo entiendo, tus amigas son una parte muy importante para ti.
-No solo eso, mis amigas son mucho más que eso, son las mejores y no quiero que estén mal, Lucas.
-Vale vale, lo que yo digo, es que no iba a pasar nada, y no, tu no puedes leer mentes y por eso no lo sabías, pero es así. Me voy, tengo que comprar unas cosas y llegar a casa medianamente pronto, como las siete o siete y media. Adiós.
-Adiós Lucas.
Volví a donde estaban Nicole, Alex y Álvaro y nos fuimos cada una a su casa-
-No tienes la culpa Vero.- dijo Álvaro.
-Lo sé, pero..., espera, tengo la culpa de que ellos estés así, me voy, voy a llamar a Tatiana y a Estrella a contárselo todo.
-Vale, llámame si necesitas algo.
-Lo haré.
Un pico y a mi casa.
Después de casi media hora de charla, Estrella me dijo que no pasaba nada, que teníamos razón y que ese chico no iba a cambiar, pero la contradije con lo que me dijo y luego la volví a dar la razón. Tatiana en cambio estaba peor.
Al cabo de una semana, Estrella volvía a estar bien, y Tatiana también, las dos sin chico, pero volvían a estar más o menos bien: Estrella lo llevaba mejor, al ser Mayo se concentró en aprobar todo y en fiestas y por lo visto ya, y Tatiana dijo que se había mentalizado para dejar de pensar en él, aunque nos había confesado que no lo conseguía del todo, pero como ahora todas estábamos como Estrella, no nos preocupaban mucho los chicos.
Esto es a lo que yo llamo: problemas adolescente de chicos. Eso sí, son los peores de todos, te ocupan la cabeza todo el día y por la noche cambian tus sueños hasta convertirles en sueños muy raros (y eso ya es decir, los míos son ya de por sí muy raros), además de que esta es la mejor época de todas, es en la que más sentimos todos los sentimientos.
-¿QUÉ? ¿Se puede saber quién eres tú para...?-la frase de Tatiana a Aroa quedó interrumpida porque Estrella se llevó a Nacho aparte.- Como iba diciendo-se giró a Lucas-, pensaba que había algo entre nosotros, pero las "tías buenas" siempre acaban por lo visto en medio, pero lo más increíble de todo es que cuando yo me había ido a por helados allí al lado (a parte de encontrarme con Estrella) es que tú te pongas a tontear y a ligar con otra chica, no teníamos nada, ahora menos, pero en una cita no me lo esperaba-zas, eso si fue un tortazo-, adiós.
Se fue, Tatiana se fue con Estrella, claramente me he perdido algo.
-Mira Verónica, gracias a ti en esta ciudad ya me he ganado enemigas y tú te vas a quedar sin una amiga, me acabas de fastidiar me estancia durante la Semana Santa.- Aroa se fue por el otro lado.
-Verónica, no sabía que fueras así, mira, yo..., vale, he tonteado con Aroa, pero yo no quería nada, ya te he dicho que a mí me gustaba Tatiana, pasó esto:
>>Estaba yo con el móvil esperando a tu amiga, y apareció Nacho diciendo que "pedazo de pivón que había visto" (palabras textuales) y que venía en esta dirección, el caso es que nos pusimos a hablar con ella porque resulta que este elemento que está tiene un mal día o está de bajón o yo que se que pollas- vocabulario típico de tíos-, el caso es...
-El caso es que a mí Aroa no me daba bola, descubrí que no le interesaba y me empecé a mosquear, ahora no solo tengo un bajón (que es eso lo que me pasa hoy), sino que encima la única chica en la que me he fijado en mucho tiempo pasa de mi cara.-Nacho me había dejado a cuadros- Mira me voy.
-Yo..., yo no sabía nada, resulta que tuve un...- les conté el motivo de por qué había echo eso: mi sueño-, y por eso solté lo de Tatiana, porque en mi sueño ella te montaba un pollo porque estabas a punto de besarte con ella o algo así, y tú..., bueno, nada da igual...
-Sí, yo estaba de tonteo por..., no sé, tercera vez o por ahí (vamos a rachas como sabrás) y creo que empezaba a sentir algo por ella además de atracción, pero ya no, acabo de decidir aprovechar cualquier oportunidad que tenga con alguien, y si de verdad alguien merece la pena, currármelo, o si simplemente alguien me gusta de verdad o me gusta, no solo me atrae, así que, sí, si nos ponemos en tu lugar creo que lo entenderíamos, pero no lo voy a hacer. Adiós.- Y Nacho se fue.
-Yo lo entiendo, tus amigas son una parte muy importante para ti.
-No solo eso, mis amigas son mucho más que eso, son las mejores y no quiero que estén mal, Lucas.
-Vale vale, lo que yo digo, es que no iba a pasar nada, y no, tu no puedes leer mentes y por eso no lo sabías, pero es así. Me voy, tengo que comprar unas cosas y llegar a casa medianamente pronto, como las siete o siete y media. Adiós.
-Adiós Lucas.
Volví a donde estaban Nicole, Alex y Álvaro y nos fuimos cada una a su casa-
-No tienes la culpa Vero.- dijo Álvaro.
-Lo sé, pero..., espera, tengo la culpa de que ellos estés así, me voy, voy a llamar a Tatiana y a Estrella a contárselo todo.
-Vale, llámame si necesitas algo.
-Lo haré.
Un pico y a mi casa.
Después de casi media hora de charla, Estrella me dijo que no pasaba nada, que teníamos razón y que ese chico no iba a cambiar, pero la contradije con lo que me dijo y luego la volví a dar la razón. Tatiana en cambio estaba peor.
Al cabo de una semana, Estrella volvía a estar bien, y Tatiana también, las dos sin chico, pero volvían a estar más o menos bien: Estrella lo llevaba mejor, al ser Mayo se concentró en aprobar todo y en fiestas y por lo visto ya, y Tatiana dijo que se había mentalizado para dejar de pensar en él, aunque nos había confesado que no lo conseguía del todo, pero como ahora todas estábamos como Estrella, no nos preocupaban mucho los chicos.
Esto es a lo que yo llamo: problemas adolescente de chicos. Eso sí, son los peores de todos, te ocupan la cabeza todo el día y por la noche cambian tus sueños hasta convertirles en sueños muy raros (y eso ya es decir, los míos son ya de por sí muy raros), además de que esta es la mejor época de todas, es en la que más sentimos todos los sentimientos.
sábado, 14 de mayo de 2011
Una noticia, una botón, simplemente un clic para evitar las tentaciones. Cierra la página.
Y si se te pasa por la cabeza dejarlo todo y encerrarte en tu cuarto con la persiana bajada, azlo; si te apetece tirar el móvil por las escaleras solo para ver que no se rompe, azlo; si te apetece comerte la cabeza, azlo; si te apetece gritar al viento, azlo, pero con tacto porque el viento tiene personalidad propia, y esa personalidad tiene genio.
A mí se me pasó por la cabeza mi sueño y el evitar (si puedo) que mis amigas (o yo o todas) nos pase algo malo, e hice lo que se me pasó por la cabeza:
Fui corriendo hacía donde se encontraban Aroa, Lucas y Nacho de segundo plato.
De pronto me paré. Imposible. Estaba viendo venir a Raúl y Javier hablando..., serán amigos pero...
-Hola, ¿qué hacéis aquí? Yo pensaba que vivíais en la otra punta de la ciudad.
-Hola, yo también me alegro de verte Verónica-respondió Raúl,- Vamos al entrenamiento, solo que hemos pasado por una tiene que hay por allí arriba. Por cierto, este el Javier.
-Hola, encantada, yo soy Verónica.
-Hola, soy Javier, un amigo de Raúl...
-Bueno, que nos vamos que no llegamos al entrenamiento. Adiós.
-Adiós.-dije
-Adiós Verónica.-Javier, me ha gustado.
-¡Aroa! ¿Cómo es que no me has llamado? Podríamos a ver ido a dar una vuelta o algo...
-¡Hola Verónica! Sí, lo pensé, pero me encontré con Lucas mientras iba caminando y luego vio a su amigo Nacho y me les presentó. ¿Los conoces?
-Claro, son mis amigos...-no sé que decir-, ¿cuánto tiempo te quedas?
-La Semana Santa.- Y siguieron hablando entre ellos.
-Oye, os lleváis muy bien vosotros dos Lucas y Aroa...
Aroa me cogió del brazo y me apartó de ellos. Me dijo que le gustaba. Hice lo mismo con Lucas, y me dijo que le gustaba Tatiana pero que Aroa "estaba muy buena".
-Tengo una pregunta chicos, si veis a una chica que "está buena" sin duda os ponéis a ligar con ella, entonces si otra chica os gusta..., ¿seguís?
-Mira, si alguien me gusta, le pido salir, pero con ella es diferente, he estado toda la semana pensando sobre eso, con dudas, confuso, y no sé que hacer.
-Pídeselo. Porque seguro que quieres liarte con ella.
-Sí.
-Pídele salir a ella. ¿Te gusta?
-Sí.
-Pues ya está. Deja a esta otra en paz y vete a por lo que de verdad importa, y si tienes tantas dudas, habla con ella, ah no, a eso no te atreves, prefieres salir, pues pídeselo, porque imagínate que no lo haces y hubiera podido ser, vale que pueda acabar mal, pero...
-No me insultes así.
-¿ Queréis dejar de hablar de mí?- La aludida Aroa cortó la discusión entre Lucas y yo.
-No hablo de ti, tu eres la otra, a él le gusta Tatiana, una amiga mía con la que hoy tiene una cita.
-Espera, ¿qué? ¿ Literalmente me has utilizado solo para aprovecharte de mí? Prefiero a Nacho...
Éste último se ruborizó.
-¿Por qué me haces esto?- Preguntó Lucas.
-Porque no quiero que hieras a mi amiga.
-Pero yo no hacía eso... ¿o sí? No. Yo solamente estaba...
-Tonteando conmigo.-dijo Aroa
-Pero...-dijo Lucas
-Una buena pregunta: ¿Por qué? Ni ellos mismos lo puedes explicar, el su cabeza estúpida, si piensan quieren deshacerse de ese peso de más, y si no lo hacen...ya lo ves.-dije.
Simplemente la pregunta ¿por qué? es una de las peores cosas que ha inventado el hombre, porque estamos todo el rato preguntándonos por qué ha ocurrido algo y pensado que cual fue el motivo, nos rayamos, nos entristecemos y acabamos mal, la cosa es que se debe decir cara a cara, porque luego puede acabar peor el mensajero que el receptor.
A mí se me pasó por la cabeza mi sueño y el evitar (si puedo) que mis amigas (o yo o todas) nos pase algo malo, e hice lo que se me pasó por la cabeza:
Fui corriendo hacía donde se encontraban Aroa, Lucas y Nacho de segundo plato.
De pronto me paré. Imposible. Estaba viendo venir a Raúl y Javier hablando..., serán amigos pero...
-Hola, ¿qué hacéis aquí? Yo pensaba que vivíais en la otra punta de la ciudad.
-Hola, yo también me alegro de verte Verónica-respondió Raúl,- Vamos al entrenamiento, solo que hemos pasado por una tiene que hay por allí arriba. Por cierto, este el Javier.
-Hola, encantada, yo soy Verónica.
-Hola, soy Javier, un amigo de Raúl...
-Bueno, que nos vamos que no llegamos al entrenamiento. Adiós.
-Adiós.-dije
-Adiós Verónica.-Javier, me ha gustado.
-¡Aroa! ¿Cómo es que no me has llamado? Podríamos a ver ido a dar una vuelta o algo...
-¡Hola Verónica! Sí, lo pensé, pero me encontré con Lucas mientras iba caminando y luego vio a su amigo Nacho y me les presentó. ¿Los conoces?
-Claro, son mis amigos...-no sé que decir-, ¿cuánto tiempo te quedas?
-La Semana Santa.- Y siguieron hablando entre ellos.
-Oye, os lleváis muy bien vosotros dos Lucas y Aroa...
Aroa me cogió del brazo y me apartó de ellos. Me dijo que le gustaba. Hice lo mismo con Lucas, y me dijo que le gustaba Tatiana pero que Aroa "estaba muy buena".
-Tengo una pregunta chicos, si veis a una chica que "está buena" sin duda os ponéis a ligar con ella, entonces si otra chica os gusta..., ¿seguís?
-Mira, si alguien me gusta, le pido salir, pero con ella es diferente, he estado toda la semana pensando sobre eso, con dudas, confuso, y no sé que hacer.
-Pídeselo. Porque seguro que quieres liarte con ella.
-Sí.
-Pídele salir a ella. ¿Te gusta?
-Sí.
-Pues ya está. Deja a esta otra en paz y vete a por lo que de verdad importa, y si tienes tantas dudas, habla con ella, ah no, a eso no te atreves, prefieres salir, pues pídeselo, porque imagínate que no lo haces y hubiera podido ser, vale que pueda acabar mal, pero...
-No me insultes así.
-¿ Queréis dejar de hablar de mí?- La aludida Aroa cortó la discusión entre Lucas y yo.
-No hablo de ti, tu eres la otra, a él le gusta Tatiana, una amiga mía con la que hoy tiene una cita.
-Espera, ¿qué? ¿ Literalmente me has utilizado solo para aprovecharte de mí? Prefiero a Nacho...
Éste último se ruborizó.
-¿Por qué me haces esto?- Preguntó Lucas.
-Porque no quiero que hieras a mi amiga.
-Pero yo no hacía eso... ¿o sí? No. Yo solamente estaba...
-Tonteando conmigo.-dijo Aroa
-Pero...-dijo Lucas
-Una buena pregunta: ¿Por qué? Ni ellos mismos lo puedes explicar, el su cabeza estúpida, si piensan quieren deshacerse de ese peso de más, y si no lo hacen...ya lo ves.-dije.
Simplemente la pregunta ¿por qué? es una de las peores cosas que ha inventado el hombre, porque estamos todo el rato preguntándonos por qué ha ocurrido algo y pensado que cual fue el motivo, nos rayamos, nos entristecemos y acabamos mal, la cosa es que se debe decir cara a cara, porque luego puede acabar peor el mensajero que el receptor.
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