viernes, 1 de julio de 2011

Esa compenetración que tenemos, tu me quieres y me dejo querer y viceversa.

-Me lo debes.
-Sí, pero no.
-Sí.
-No.
-Sí.
-No.-Pues nada, Álvaro ha ganado.-Está bien, iré.
-¡Genial!-Me dio un beso como recompensa.

-¿A qué no ha estado tan mal? ¿A qué no?
-Vale, está bien, ha estado bien, muy bien de echo, es más, me tienes que enseñar a hacer esos saltos.
Álvaro se paró en seco.
-Bueno..., es posible..., pero antes me tienes demostrar que saber patinar en un skate.
-Vale, voy a hacer como si te acabara de conocer y quisiera ligar contigo.
-No, no te atreverías, o en tal caso, estaría ligando antes yo contigo, soy más popular y no sé..., organizaría algo con mis amigos.
-Oh sí claro, se me olvidaba tu arrogancia porque eres tan popular que no te hace falta ser modesto.
-¡Ay! ¿Y eso?
-Porque soy mejor que tú, ¡a ver si me cojes!
Y como dos críos nos estuvimos persiguiendo por ese parquecito sin casi gente un día cualquiera recién acabado el curso.
Un rato después abrazados en la hierba me dice:
-Te quiero.
-Y yo.
Y no nos dijimos nada más en bastante tiempo, mientras el sol, la gente y con ellos el día se consumían como una vela.
-Vale, acabo de hacer cuentas, y te he acompañado al Mercado Barroco, de compras, que encima te acompañé después de que te dije que no, que la gente me mira mal cuando sujeto bolsos y bolsas, así que..., con los skates de hoy me quedan un día para hacerte sufrir, y..., ¿que era lo que menos te gustaba?
-Am..., no sé, en general todo me gusta.
-Ah..., ya sé, ¡mañana nos vamos a al montaña!
-¿Qué? Uff...
-¡Te pillé! ¡No te gusta esooooo!- como un niño pequeño estaba bailando a mi lado.
-No es que no me guste, es que no soy de subir cuestas y menos hacia arriba, pero no me disgusta. Ah, de ahí eso por lo que te quiero tanto esa tableta de chocolate, pero blanco porque no estás moreno, que tanto me gusta.
-¡Bruja! Eso es como si te digo que solo te quiero por todo lo que me das, o sea los regalos que me has echo, y por tus tetas.
-Vale deja de mirarme y de alagarme que me vas a desgastar.
Ahora es él el que se tira a por mí. Y así, los dos juntos nos vamos rumbo a mi casa a pasar un poco de miedo con una película de miedo mientras comemos palomitas de cena, suerte que mis padres no están y a mi hermano pequeño se le ha antojado dormir con nuestro primo pequeño y como él es un año más mayor que yo (vamos, yo soy de Marzo y él es de Noviembre, nos llevamos cuatro meses, pero él es del 1995 y yo del 1996) y sus padres ya tienen bastante con su hermana pequeña y les ha dicho que se va a dormir a casa de su mejor amigo pues aquí estamos a las once de la noche de camino a mi casa.
Como en una foto, los dos juntos, cogidos de la mano con la luna llena y las farolas medio apagadas.

sábado, 18 de junio de 2011

Y si te das la vuelta, descubrirás que tu mundo solo tiene un color, el de marrón chocolate de sus ojos.

-¡Oh Dios mío de mi vida! ¡Ya ha llegado!
-¿Qué pasa Verónica? ¿Qué ha llegado?
-Pues ha llegado..., espera- dije haciendo una pausa-, como todos los años en estas fechas..., está... ¡El mercado Barroco! ¡El XI mercado Barroco! Adoro ese sitio desde que era una enana de..., puf, ni idea, desde que era una enana.
Todas y cada una de mis amigas sentadas en un banco, de derecha a izquierda: Tatiana, Estrella, Alex y Nicole me miraron con una cara que decía claramente: "Sí, definitivo, su problema es ya preocupante". Pero luego se echaron a reír.
-Yo iría, pero no me gusta el mercado Barroco.- Nicole sincera-, además es la comunión de un primo mío este fin de semana.
-Yo iría, pero ya sabes mis planes para el fin de semana: estudiar, seguir estudiando y dormir.- Es verdad, eso sí que me o dijo Estrella antes.
-Yo iría, pero me voy al pueblo como siempre.- Mucho fines de semana Alex se iba al pueblo.
-Yo iría, pero están mis primos y hermanos en casa durmiendo juntos, me encanta el mercado Barroco, incluso se lo dije a mi madre, pero no va a poder ser.
-¿De ninguna manera Tatiana?
-De ninguna manera.
-Siempre te queda Álvaro.
-Sí, pero no sé como reaccionará. Cuando le llevé de compras me dijo que no iba a hacer de perfecto novio sujetando mi montón de bolsas, y cuando le llevé al jardín botánico al principio se negó, eso de ir allí no le gustaba nada, se negaba a ir a ver plantas, pero luego, después de una gran tarde con rosas, y jardines y flores y sus pétalos y besos y abrazos, y más besos y abrazos...
-Corta, ve al grano.- Alex rompiendo el hielo.
-Vale, lo que quiero decir es que no sé que dirá y como no vaya quedará en vuestra conciencia y os arrepentiréis.
Se miraron y dijeron al unísono:
-¡Podremos sobrevivir con ello!- Y se echaron a reír.

-No.
-¡Por favor! ¡Por favor! ¡Por favor! ¡Por favor! ¡Por favor!
-Pero, ¿qué es eso? ¿Qué tiene el mercado Barroco para que te guste tanto?
-Pues haber, a mi me gusta desde pequeña, porque ya vine aquí y me compré un collar, pero me gusta por no sé, lo del Barroco, me gusta.
-Vale, está bien.
-¡Genial!-le besé-, te debo una.
Estuvimos allí, había gente vestida de época, me compré un collar con lo que se dice la cadena de cuero marrón y una flor en el medio, y me regaló una pulsera con su  inicial y la mía: A y V.
Álvaro y Verónica.
Me encantó, hacía como dos años que no iba, y también saludé a los de un puesto que se llama: "El Abuelo Cestero" donde el señor mayor ("El Abuelo") hace cestas de mimbre y su hija hace pilo grabado, y se van por las ferias de los pueblo, y como eso si que estaba en el Barroco (creo) han podido, el pilo grabado consiste en hacer como..., digamos que como un tatuaje en el fondo de la cesta.
Luego fuimos a un bar y allí me dio la pulsera, me encantó por todo, y la verdad, tuvo su punto romántico.