Ana se dio la vuelta dispuesta a marcharse pero la paré los pies.
-¿Dónde te crees que vas?-La espeté.-Ahora vas a explicarme ahora mismo lo que pasó anoche cuando tú y el resto entrasteis y visteis en este habitación.
-Pues verás Verónica..., el caso es que como media hora después de que te fueras a mi y al amigo de Juan, Alberto, nos tocó en el juego y nos pasamos del límite, y por eso estamos juntos ahora, y ademásoímos a la habitación de al lado y decidimos que si seguíamos haciendo ruido como ellos nos pillarían y no fuimos, pero yo me retrasé un poco más..., por motivos del juego...,-tosió-y..., entonces te vi cuando llegué y vi al resto cuchicheando y fue cuando vi a..., Juan..., durmiendo junto a ti con una mano a tu lado y os hicimos una foto y Juan se despertó y se fue muy rojo...
-¡ANA! Me habeis hecho una foto con Juan a mi lado durmiendo después de lo que pasó.-No lo hice como una pregunta sino como una afirmación.-Joder, pero como se os ocurre no haberle echado, Dios.
-Pero... hicisteis algo...
-¡NO! Yo llegué, le vi, me pidió perdón le dije que se fuera y me metí en la cama y me dormí en seguida.
-Verónica, Ana, que llegamos tarde al desayuno, que son ya las nueve y es el último día, ¡a ver que nos ponen!-Nos dijo una compañera de habitación.
Llegamos justo cuando entraba nuestra habitación. Desayunamos chocolate con churros y ese día nos tocaba piragüa y tirolina, nos habían dejado decidir.
Yo entré la última, y Juan estaba en frente de mí pero en la mesa de al lado. Me manché la nariz de chocolate y Juan me hizo una señal para que me lo quitara, me puse roja y salí del comedor.
Cinco minutos después Juan me cogió del brazo y me dijo las palabras mágicas:
-Tenemos que hablar.
-No.-Me solté y me fui.
-No siento haberte besado ayer.-Me paré en seco.-Y sé que tú tampoco porque no hiciste nada por detenerlo, ni morderme ni nada, además de que no podías, y ya sé que me he liado con otra chica pero es que tú me gustas y era un plan que tenía, ponerte celosa para que yo te gustara, pero ya veo que tu novio tiene más poder que yo pero yo solo te... me gustabas, bastante.-Me quedé sin habla. Lo único que se me ocurrió fue seguir para adelante, y cuando crucé la esquina echar a correr, me vio un chico que no era monitor pero que era más mayor que yo:
-¿Estás bien?-Me paré.
Le miré y con ojos tristes seguí corriendo hacia delante.
Ese día por la tarde en la piscina los monitores organizaron un juego con todos los chicos del campamento. Luego, de merienda, hubo Nocilla en el bocadillo. Para cenar tuvimos pizza, y por la noche hubo disco. Eso sí, los monitores no tuvieron ninguna duda a la hora de poner las dos únicas norma para entrar en la disco:
-Va a haber dos normas: 1.Los mayores, los Seniors, se quedarán solo hasta las doce y media de la noche, y los pequeños hasta las once, y 2. Todo el mundo para entrar tiene que tener pareja.-Se oyeron murmullos de todos nosotros, naturalmente los pequeños no tenían problema, pero los mayores...-Sí, y no hay más que hablar, a la, hasta la hora hacer lo que queráis.
Yo llevaba una faldita blanca y una camiseta junto con unas manoletinas en un tono neutro, todo el mundo, y digo todo el mundo, tenía pareja. Cuando nos mandaron entrar fueron revisando a que entráramos, nos quedamos fuera seis personas, cuatro mayores y dos pequeños.
-¿Vais a hacer parejas?-No contestamos ninguno. Como diez minutos después nos hicieron parejas los monitores. Los peques juntos, y de los mayores me tocó con uno gordito y al otro chico con una chica, en cuanto entré por la puerta con mi pareja obligatoria nos soltamos y no nos volvimos a ver.
Estuve bailando todas con mi grupo de habitación, o sea, mis amigas, hasta que empezaron las temidas canciones lentas, Ana se puso con su novio, el resto nos quedamos quietas y algunas decidimos irnos a por algo de beber mientras que las otras bailaban.
Cuando iba en dirección a la barra de bebidas...:
-Eh, eres tú.-Era el chico que me había visto medio llorar mientras corría.
-Eh... Hola.
-¿Bailas?-Me tendió una mano y yo se la cogí.
Bailamos una canción lenta y muy bonita.
-No sé bailar.-Le dije.
-No importa, es así.-Me enseñó.-Oye... ¿estás mejor que esta mañana?
-¿Cómo?-Le miré a los ojos y me estaba sonriendo.-Ah... sí, mucho mejor, gracias.
-¿Qué ocurrió esta mañana?
-Nada, un problema que me surgió con unas chicas...
-Serán estúpidas porque tu eres una gran persona.-Me lo dijo sonriendo y era lo más bonito que me habían dicho, estuve bailando y le di las gracias y luego me disculpé unos segundos antes de que acabara la canción y me fui al baño.
Cuando volví seguían con las lentas, así que vi una silla y me senté.
Como una canción después vi a un chico que se dirigía hacia mí.
-¿Bailas?-Era Juan.
-Vale.-Le cogí la mano.
Bailamos como recientemente me había enseñado el otro chico.
Lento. Apacible. Suave.
-Lo siento.-Le dije.-Por lo de esta mañana.
-¿Por qué lo vas a sentir? ¿Por que me gustes?
-Am.... supongo que sí.
-Eres tontísima.
-¡No te burles de mí!-Protesté mientras le daba un puñetazo en el hombro.
-¡Ay!
-Bueno, pues eso, que lo siento.
-No pasa nada, tranquila, además solo queda esta noche y mañana por la mañana.
Le miré a los ojos, le sonreí y le di un beso en la mejilla, suave, lento, dulce.
-Le prefiero en los labios.-Me dijo. Le miré seriamente.-Vale, vale.
Se acabó la canción, pero justo al final me abracé a él, él se asombró pero me correspodió al abrazo. Y así pasamos la última canción lenta de la noche, pero antes de separarnos, le susurré:
-Aunque seas por fuera un capullo, eres genial, y guapo, pero genial.
El resto de la noche la pasé bailando y a las doce y media mis amigas y yo lloramos porque era el final del campamento.
♥Sigue soñando hasta agotar tu imaginacion y siente escalofríos con lo especial y esencial que es♥
lunes, 14 de noviembre de 2011
domingo, 2 de octubre de 2011
Y es que nada es lo que parece, que son todos iguales pero todos diferentes, parecidos a su manera pero cada uno como un iceberg, nada más muestra la punta de lo que son realmente.
... Estábamos Álvaro y yo en mi casa, mis padres se habían ido con hermana al pueblo y no iba a estar nadie en mucho tiempo.
Estábamos con una película, un bol vacío, con restos del maíz de las palomitas que no se habían echo, yo llevaba unos pantalones cortos y una camiseta anche, él llevaba una camiseta roja y unos vaqueros, y nos estábamos dando el lote.
-Am... Verónica...
-Dime.
-¿Tienes un condón?
No le contesté, le di mi respuesta a modo de mordisco.
-Me lo tomo como un no.
Le di un beso.
-He acertado.
-Es que a veces no se puede tener todo.-Le dije.
-¿A no?
-No.
-Eso es malo.
-¿Por qué?
-Porque entonces no se porque te tengo a ti.
-Bobo.
Le seguí besando.
Sí, lo hicimos exactamente por primera vez el mes pasado, estoy hablando de que yo voy a cumplir los dieciséis y él ya lo tiene, nos llevamos casi un año, casi. Solamente lo hemos echo una vez, antes de que yo viniera al campamento y se lo conté.
Justo después de que me lo dijera empezamos a jugar con el condón mientras nos íbamos quitando la ropa.
Y entonces fue cuando volví a la realidad por segunda vez. Juan me estaba mirando con cara rara porque yo estaba ida y luego la cambió a "¿Por qué no me dejas?"
-No quiero.
-No, en realidad sí que quieres pero no puedes.
-Mira, puedo hacer lo que me da la gana...-Me dio un pico (básicamente porque le aparté).
-¿Ves? No puedes.
-Sí puedo pero es que yo QUIERO-y eso se lo dije muy despacio-a Álvaro, ¿vale? Y no quiero tener nada contigo ni nada, si toda yo entera quisiera tener algo contigo te seguiría, pero no quiero.
Me puse la camiseta y me fui. Justo cuando bajaba me encontré a la chica con la que le vi besándose a Juan y a ella la otra noche.
-Tu amigo no entiende las cosas, ¿verdad?
-Es posible, ¿está allí arriba?
-Sí.
Día trece:
Ese día por la noche fue la caña, jugamos a un juego de policías y traficantes, había dos grupos de traficantes y uno tenía que cambiar las bolitas de papel albal que tenía por garbanzos y viceversa, pero si la pasma te pillaba malo, te tocaba hacer pruebas y escapar de la cárcel.
Esa noche, a eso de las dos y media o tres de la mañana, cuando ya los monitores estaban dormidos, las habitaciones de chicos (la de Juan) y la mía nos juntamos, estuvimos jugando a botella, bueno, estuvieron jugando a botella, una chica y yo nos quedamos viendo, las dos porque teníamos novio, pero cuando llevábamos media hora jugando, tiró Juan con la botella, y justamente la tocó a la chica que no jugaba, pero ella dijo que no. Salió perdiendo, la sujetaron un montón de chicas y a mi unos chicos para evitar que la soltara de las chicas y él la besó, cuando dejaron de besarse ella dijo:
-¿Pero estabais seguros de que era a mí y no a Verónica?
-Sí.-Dijeron muchos.
Pero saltó el graciosos de turno:
-Si la hemos obligado a una que no jugaba... ¿por qué no a la otra?
En ese momento juro que abrí al puerta y me fui a mi habitación, pero salieron los chicos detrás de mi y las dos habitaciones nos trasladamos a la nuestra.
Allí me rodearon todos, incluso la chica que tenía novio a la que ya la habían obligado, me sujetaron por todos lados, ya os podéis imaginar el show, el caso es que cuando ya no puedo hacer nada más que respirar viene Juan, entra por la puerta:
-¿Pero que hacéis?
-Bésala.
-Ella no quiere.
-Pero el juego es así.
Me miró Juan, su cara quería decir "Vale, no lo haré." Por lo que quería decir que yo tenía una cara que decía "No me obligues por favor."
-No lo voy a hacer, si ella no quiere yo no lo voy a hacer.
-Tío no te rajes ahora. Todo lo que hemos hablado por las noches todos y ahora que llega este momento vas tú y te rajas.
El resto de personas de la habitación y yo le miramos.
-Venga tronco. Bésala. Bésala. Bésala.
Todos empezaron a cantar eso y cuando Juan e dio la vuelta hacia la puerta uno se interpuso en su camino.
Le rodearon, incluso algunos que me retenían se fueron dado que yo tenía menos fuerza que él.
Cuando apenas separaban veinte centímetros nuestras cabezas nos cogieron a los dos las cabezas y las unieron hasta que nuestros labios se rozaron. Llegados a este punto que yo seguía respirando porque era lo único que podía hacer él debió pensar que ya que al final a ocurrido vamos a aprovecharlo, así que empezó a besarme, besos dulces y suaves, dado que yo no movía la boca y no podía mover la cabeza.
Después de aproximadamente un minuto que me pareció una eternidad me soltaron la cabeza y yo me eché hacia atrás en un acto reflejo, él se quedó allí, me miró y se fue de la habitación.
Supe que le habían soltado la cabeza cuando la movió de la derecha a la izquierda.
Luego se fueron todos a la habitación de los chicos donde estaba la botella y siguieron jugando.
Yo me puse el pijama, ya había tenido la noche lo suficiente movida como para seguir.
Cuando me había quitado la camiseta del pijama para quitarme el sujetador (porque nos le habíamos puesto para ir a la habitación de los chicos) entró Juan:
-Lo siento.
-Vete.
Me metí corriendo entre as dos literas que mas alejadas estaban de la puerta.
Me vio que estaba con la camiseta por delante del pecho:
-Perdona, vístete.
Me puse la camiseta y salí de las literas en busca de mi sujetador blanco y negro de Snoopy para guardarle en la taquilla y subirme a la cama a dormir.
-Vete. Estoy cansada. Quiero dormir.
-Solo venía a pedirte perdón y...
-¿Y qué más? Mira ya me has pedido perdón, ahora me voy a dormir.
Supe que había sido borde por la forma en la que sonó la puerta.
-¿Qué haces ahí?
-Mmm...
-¡Shh!
Susurros.
Día catorce:
-¿Qué tal anoche jugando a botella?
-Estoy con el amigo de Juan.-Me dijo Ana.
-¡ Enhorabuena!
Otras dos chicas a parte de ella triunfaron esa noche.
-¿Y tú que tal con Juan?-Me dijo Ana.
-Nada, me pareció fatal, yo no quería que me besara, además, ¿por qué lo dices así?-
-Nada, nada...
-Que si no te ahogas, como tu que te estás ahogando en tu propia mentira de nada nada... ¿Por qué?
-Pues porque... cuando llegamos y me iba a subir a la litera de al lado de la tuya... me encontré a Juan durmiendo encima de mi saco de dormir a tu lado mirando hacia a ti pero dormido.
-¿Que qué?
Estábamos con una película, un bol vacío, con restos del maíz de las palomitas que no se habían echo, yo llevaba unos pantalones cortos y una camiseta anche, él llevaba una camiseta roja y unos vaqueros, y nos estábamos dando el lote.
-Am... Verónica...
-Dime.
-¿Tienes un condón?
No le contesté, le di mi respuesta a modo de mordisco.
-Me lo tomo como un no.
Le di un beso.
-He acertado.
-Es que a veces no se puede tener todo.-Le dije.
-¿A no?
-No.
-Eso es malo.
-¿Por qué?
-Porque entonces no se porque te tengo a ti.
-Bobo.
Le seguí besando.
Sí, lo hicimos exactamente por primera vez el mes pasado, estoy hablando de que yo voy a cumplir los dieciséis y él ya lo tiene, nos llevamos casi un año, casi. Solamente lo hemos echo una vez, antes de que yo viniera al campamento y se lo conté.
Justo después de que me lo dijera empezamos a jugar con el condón mientras nos íbamos quitando la ropa.
Y entonces fue cuando volví a la realidad por segunda vez. Juan me estaba mirando con cara rara porque yo estaba ida y luego la cambió a "¿Por qué no me dejas?"
-No quiero.
-No, en realidad sí que quieres pero no puedes.
-Mira, puedo hacer lo que me da la gana...-Me dio un pico (básicamente porque le aparté).
-¿Ves? No puedes.
-Sí puedo pero es que yo QUIERO-y eso se lo dije muy despacio-a Álvaro, ¿vale? Y no quiero tener nada contigo ni nada, si toda yo entera quisiera tener algo contigo te seguiría, pero no quiero.
Me puse la camiseta y me fui. Justo cuando bajaba me encontré a la chica con la que le vi besándose a Juan y a ella la otra noche.
-Tu amigo no entiende las cosas, ¿verdad?
-Es posible, ¿está allí arriba?
-Sí.
Día trece:
Ese día por la noche fue la caña, jugamos a un juego de policías y traficantes, había dos grupos de traficantes y uno tenía que cambiar las bolitas de papel albal que tenía por garbanzos y viceversa, pero si la pasma te pillaba malo, te tocaba hacer pruebas y escapar de la cárcel.
Esa noche, a eso de las dos y media o tres de la mañana, cuando ya los monitores estaban dormidos, las habitaciones de chicos (la de Juan) y la mía nos juntamos, estuvimos jugando a botella, bueno, estuvieron jugando a botella, una chica y yo nos quedamos viendo, las dos porque teníamos novio, pero cuando llevábamos media hora jugando, tiró Juan con la botella, y justamente la tocó a la chica que no jugaba, pero ella dijo que no. Salió perdiendo, la sujetaron un montón de chicas y a mi unos chicos para evitar que la soltara de las chicas y él la besó, cuando dejaron de besarse ella dijo:
-¿Pero estabais seguros de que era a mí y no a Verónica?
-Sí.-Dijeron muchos.
Pero saltó el graciosos de turno:
-Si la hemos obligado a una que no jugaba... ¿por qué no a la otra?
En ese momento juro que abrí al puerta y me fui a mi habitación, pero salieron los chicos detrás de mi y las dos habitaciones nos trasladamos a la nuestra.
Allí me rodearon todos, incluso la chica que tenía novio a la que ya la habían obligado, me sujetaron por todos lados, ya os podéis imaginar el show, el caso es que cuando ya no puedo hacer nada más que respirar viene Juan, entra por la puerta:
-¿Pero que hacéis?
-Bésala.
-Ella no quiere.
-Pero el juego es así.
Me miró Juan, su cara quería decir "Vale, no lo haré." Por lo que quería decir que yo tenía una cara que decía "No me obligues por favor."
-No lo voy a hacer, si ella no quiere yo no lo voy a hacer.
-Tío no te rajes ahora. Todo lo que hemos hablado por las noches todos y ahora que llega este momento vas tú y te rajas.
El resto de personas de la habitación y yo le miramos.
-Venga tronco. Bésala. Bésala. Bésala.
Todos empezaron a cantar eso y cuando Juan e dio la vuelta hacia la puerta uno se interpuso en su camino.
Le rodearon, incluso algunos que me retenían se fueron dado que yo tenía menos fuerza que él.
Cuando apenas separaban veinte centímetros nuestras cabezas nos cogieron a los dos las cabezas y las unieron hasta que nuestros labios se rozaron. Llegados a este punto que yo seguía respirando porque era lo único que podía hacer él debió pensar que ya que al final a ocurrido vamos a aprovecharlo, así que empezó a besarme, besos dulces y suaves, dado que yo no movía la boca y no podía mover la cabeza.
Después de aproximadamente un minuto que me pareció una eternidad me soltaron la cabeza y yo me eché hacia atrás en un acto reflejo, él se quedó allí, me miró y se fue de la habitación.
Supe que le habían soltado la cabeza cuando la movió de la derecha a la izquierda.
Luego se fueron todos a la habitación de los chicos donde estaba la botella y siguieron jugando.
Yo me puse el pijama, ya había tenido la noche lo suficiente movida como para seguir.
Cuando me había quitado la camiseta del pijama para quitarme el sujetador (porque nos le habíamos puesto para ir a la habitación de los chicos) entró Juan:
-Lo siento.
-Vete.
Me metí corriendo entre as dos literas que mas alejadas estaban de la puerta.
Me vio que estaba con la camiseta por delante del pecho:
-Perdona, vístete.
Me puse la camiseta y salí de las literas en busca de mi sujetador blanco y negro de Snoopy para guardarle en la taquilla y subirme a la cama a dormir.
-Vete. Estoy cansada. Quiero dormir.
-Solo venía a pedirte perdón y...
-¿Y qué más? Mira ya me has pedido perdón, ahora me voy a dormir.
Supe que había sido borde por la forma en la que sonó la puerta.
-¿Qué haces ahí?
-Mmm...
-¡Shh!
Susurros.
Día catorce:
-¿Qué tal anoche jugando a botella?
-Estoy con el amigo de Juan.-Me dijo Ana.
-¡ Enhorabuena!
Otras dos chicas a parte de ella triunfaron esa noche.
-¿Y tú que tal con Juan?-Me dijo Ana.
-Nada, me pareció fatal, yo no quería que me besara, además, ¿por qué lo dices así?-
-Nada, nada...
-Que si no te ahogas, como tu que te estás ahogando en tu propia mentira de nada nada... ¿Por qué?
-Pues porque... cuando llegamos y me iba a subir a la litera de al lado de la tuya... me encontré a Juan durmiendo encima de mi saco de dormir a tu lado mirando hacia a ti pero dormido.
-¿Que qué?
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