-¡Ahhhhhhhhhhhhh!-Juro que ese fue el mayor grito que di en toda mi vida.
-¡Venga hombre! Os oí correr, y luego volver por donde habíais venido y otra vez al lado de mi habitación corriendo y salí, y he oído la historia y no he podido desaprovechar el momento, ¡me lo habíais puesto a huevo!
-Agradable.-Dije con voz seria y monótona.
Ese fue el último día que estuvimos, allí en la montaña fuimos tres días, cuando yo en teoría estaba en el pueblo de Estrella de fiestas, ella tiene una hermana mayor y con su ayuda hemos conseguido que mis padres se lo creyeran, y Álvaro igual, de fiestas en el pueblo de su mejor amigo; el caso es que ese último día subimos hasta la Mujer Muerta (que es una montaña).
La leyenda cuenta que una mujer enamoró a dos hombres, uno de ellos celoso del otro le propuso una guerra. En esta batalla la dama quiso evitar que falleciera ninguno de los dos y con ese motivo la joven falleció. Esa noche se desencadenó una tormenta con la cuál se moldeó la parte de arriba de la montaña creando la silueta de una mujer boca arriba.
Un día oí a una chica de unos veinticinco años llamarla no Mujer Muerta, sino la Bella Durmiente; a mi me encantó y desde ese día quise subir allá arriba.
Era uno de mis propósitos por eso.
Tres días después estaba con mis amigas discutiendo sobre por qué tenía que ir a un campamento.
A mis amigas ya les había contado todo lo de mi "puente" con Álvaro en la montaña, excluyendo el echo de que me embobé con Juan.
-¡Seguro que fue genial! Tres días con tu novio en la montaña... Guau. No digo más.-Palabras de estrella.
-Y así por casualidad y curiosidad..., no conociste a nadie agradable del que nos tengas que hablar o presentar, ¿no? Yo solamente lo dejo caer.
-Am...-Y les conté lo de Juan, pero disminuí mi embobamiento con él.
Al siguiente día por la tarde estábamos mis padres, mis amigas, Álvaro y yo esperando el bus, me iba a subir, después de despedirme de todos (me alejé para "saludar a alguien") y despedirme de Álvaro. Y me dijo:
-Te llamaré y espero que no se enamore nadie de ti porque algún día puede tener un mal encontronazo.-Sí, lo dijo con ese tono que tanto me saca de quicio pero a la vez me encanta.
Ya subida en el autobús me senté con la que iba a ser mi primera amiga del campamento durante estas dos semanas, era castaña con los ojos verdes y un poco marrones (como muchísima gente al contrario que yo que les tengo marrones), se llama Ana y me ha caído bien y creo que yo a ella también.
-¡Juan! ¡No me mandes cosas al móvil por bluetooth!
Juan. Juan. Juan. No, sería otro Juan.
Se giró, la vio, la sonrió. Me vio, le vi. Nos quedamos pasmados, noté que me subían los colores porque nos habíamos quedado como estatuas sin saber reaccionar y vi que a él le pasaba lo mismo. Hice un movimiento de cabeza a modo de saludo y me le devolvió. Luego se giró y volvió después de un minuto o así a hablar con su acompañante.
Sí, era Juan.
♥Sigue soñando hasta agotar tu imaginacion y siente escalofríos con lo especial y esencial que es♥
sábado, 13 de agosto de 2011
martes, 12 de julio de 2011
Una estrella fugaz, pide un deseo, no ese no, ese tampoco, listo, quiero seguir con la vida que tengo sin ningún cambio. Te giras y ves al chico más atractivo de tu vida: tu vida ha cambiado.
Ese mismo día, nos metimos en la piscina, que tenía el agua caliente, y después en el yacuzzi.
Vale, sé que es verano, y sé que es Julio, pero nadie se resiste a eso, y menos yo que nada más lo había visto en las películas.
La piscina la cerraron cuando anocheció, pero luego estuvimos Álvaro y yo en el yacuzzi, más tarde, a eso de la una de la mañana se me ocurrió llamar a Juan, al principio cambié de opinión en cuanto abrimos la puerta de la cabaña, pero el segundo de después me eché a correr diciéndole a Álvaro:
-¡Al que llegue el último se le come el lobo blanco que vi esta mañana!
Estuvimos media hora buscándole, pero la cabeza pensativa de mi novio (cuando le da la vena) cuando me atrapó que encima me hizo un placaje y los dos al suelo, dijo:
-Vale, nos dijo que desde nuestra habitación saliéramos todo recto, en el segundo cruce a la izquierda y era la tercera puerta a la derecha.
Y allí fuimos.
-¿Estás bien?
-Si...
-¡Si ya! ¡Pero si me vas a dejar el brazo rojo!
Silencio.
Se empezó a reír.
-¡Tienes miedo!
-¡No!
-¡Sí! Juan me contó una historia de este sitio en lo que tu te preparabas con tu bikini sexi rojo que se ata al cuello de los que son horizontales.
-Me parece bien.
-Me dijo, que hace como unos cincuenta años, es decir, en los años sesenta más o menos, aquí hubo una avalancha, sobrevivieron dos personas, pero cuando las sacaron estaban exhaustas y con manchas de todo tipo, la gente que viene aquí a esquiar o a pasar unos días lo sabe, trabajaba aquí por esos tiempos un señor que había salido de rehabilitación por un accidente de tráfico que había tenido, pero nadie murió, el caso es que cuando supo que estaban atrapados empezó a dar a al gente y a pedirles explicaciones de por qué estaban atrapados (el tenia claustrofobia) y se dedicó a darles, hasta que sin querer se cargo a un señor y ahí se le fue la olla y persiguió a gente, en total eran: unos cinco trabajadores (no había mucha gente trabajando): el de las llaves de las habitaciones (que era el que mató a gente), dos de la limpieza y dos de cocina, pues como diez huéspedes, total quince personas y solo vivió una pareja que se escondió en los fogones de la cocina, tenían golpes, pero vivieron, desde entonces hay ruidos raros, pasos raros, manchas raras y sombras raras. Por ejemplo, ves una sombra, piensas que es la de la cortina pero te giras y no hay nada y nadie.
-¡Ahhh!-Grité.
-¿Qué?-Dijo Álvaro.
-Muerdo bien, ¿eh?-Esa voz no sabía de donde provenía.
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